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Listin Diario
25 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 9:42 PM
La República 18 Enero 2013
Comentarios 3 - último digitado en 18 Ene a las 8:04 AM
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LA DRAMÁTICA HISTORIA DE SOBEYDA RIVERA

El trampolín de la muerte

TRAFICANTES DE PERSONAS USAN TURQUÍA PARA LLEVAR A DOMINICANOS A EUROPA
  • La periodista Wendy Santana entrevista a Sobeyda Rivera Cabrera.
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Wendy Santana
Madrid, España

El no poder dormir al recordar que tuvo que caminar y correr entre fangos y matorrales durante toda una noche, sólo obedeciendo a una voz que decía “¡corran, corran, si quieren llegar vivos!”, es la pesadilla que le ha quedado a Sobeyda Rivera Cabrera de su sueño de vivir en España.

Cada mañana despierta con un peso en el cuello, los ojos hinchados y un dolor en las piernas porque aún siente que está caminando por difíciles caminos y cruzando ríos con cocodrilos en la zona fronteriza que divide a Turquía de Grecia, como aquel 9 de marzo del año pasado.

Ella es una más de la centena de dominicanos que, atraídos por las ofertas baratas que prometen su ingreso ilegal en España, gastó 4,500 euros en una travesía que la llevó de Punta Cana a Ankara y Estambul, en Turquía, desde allí a Atenas (Grecia) y luego a Madrid, para terminar totalmente desamparada.

Hoy padece las consecuencias de esa fatal odisea, soportando en Madrid el peso de la peor indigencia: hambre, frío, desprotección. 

Su vida transcurre sacando fuerzas de su ayuno al mediodía y dirigiéndose al área de desechos de un supermercado para esperar que lancen los alimentos vencidos o en un estado en que los clientes no los compran, y de esa forma obtiene su comida del día para no morirse en la víspera.

Está viviendo en España con un documento de la Secretaría de Estado de Administración Pública que la registra como tal y le concede tres meses para normalizar su situación. Ella no ha conseguido ni conseguirá trabajo en esas circunstancias, pero tampoco lo quiere ya.

Con el corazón destruido, el recuerdo de la odisea para llegar a España y lo insignificante que se siente en un país de 20 millones de habitantes, con corona, reyes, príncipes y princesas, y un avanzado desarrollo económico y social en el que no encuentra espacio para ella, ya no quiere la residencia que añoró.

El gobierno de España le ha concedido un permiso de un año para residir en Madrid en calidad de trabajo, pero ya no lo quiere. Prefiere retornar a su país y comenzar de nuevo tratando de borrar de su vida ese capítulo de su historia en que fue “víctima de la Trata de Personas”.

Su compromiso
“Yo me quiero ir para mi país porque tengo que denunciar a esta gente. Eso no se puede quedar así. Yo no puedo permitir que otras personas caigan en la trampa. Te venden un sueño, te quitan el dinero, te tratan como perro, te inducen a la prostitución, todo, menos lo humano”, relata Sobeyda entre sollozos. 

Supimos de su situación a través del cónsul dominicano en Madrid, Frank Bencosme, a quien ella le había contado su historia en búsqueda de ayuda, tanto para regresar a su tierra como para evitar que otros sean estafados o mueran en el camino como le pasó a varios de sus compañeros de viaje.

El haber podido llegar a España viva después de haber sufrido crisis de asma en la caminata desde Turquía a Grecia, y de haberse caído y levantado varias veces, sólo con el fin de llegar para denunciar lo que estaba pasando, la compromete a decir cómo opera este negocio.

Sobeyda Rivera había visitado España en el 2002, cuando no había tantos rigores para viajar a ese país y allí permaneció durante 10 años junto a un dominicano con el cual se amancebó. En esa ocasión no le fue tan mal porque se dedicó a comprar ropa para mandarla a Santo Domingo para la venta. 

Pero en diciembre del 2010 regresa a su tierra para arreglar algunas cosas con su familia y pretende retornar a España para quedarse definitivamente. Como no calificaba para una visa, se entera de que una supuesta agencia se encarga de eso con tan sólo pagarle 150 pesos y le pareció muy barato.

El 25 de febrero hace contacto con unos señores que le habían recomendado y éstos le dijeron que sólo tenía que comprar un boleto de avión de Punta Cana a Turquía para viajar el día 6 de marzo. Ella no quería hacerlo tan rápido, pero le dijeron que tenía que ser ese día y que de lo contrario se quedaba. 

El ticket aéreo le costó 76,500 pesos dominicanos y no se requiere visa porque no es un país muy atractivo para los nacidos en la región del Caribe, debido a las diferencias de idiomas, culturas y posibilidades de conseguir trabajo.

La odisea
“Desde que llegué al aeropuerto de Punta Cana noté que había algo extraño. Yo veía que a los demás pasajeros, a los españoles y a otros turistas, no les pedían nada y a nosotros los dominicanos nos hablaban fuerte y nos quitaron 50 euros en Migración. Nos decían que teníamos que cantearnos”.

“La ruta fue de Santo Domingo-Punta Cana. Hicimos escala en Holanda, donde duramos 30 minutos y seguimos el vuelo a Turquía. Éramos muchos, más de 30 dominicanos. Ellos sabían cómo era la cosa, menos yo. Pregunté cómo era ese tipo de viajes y me dijeron: ‘Nosotros nos encargamos’.

“Cuando llegué a Turquía me recogieron en el aeropuerto. Una mujer me había preguntado por teléfono que cómo venía vestida y le dije y me encontró. Me lleva donde unas personas. Eras dos hombres, dominicanos, uno llamado Antonio y el otro Julio. No sé sus apellidos”. 

“A Antonio le decían El Padre. Yo le pregunto que cómo es eso porque temía que fuera en yola y lo que me dijo fue: ‘Tú todavía no has reunido el dinero de ir a España, primero busca el dinero y después hablamos’. 

Yo le había dado 800 euros que llevaba; una amiga me mandó 200 y mi esposo que vive en España y trabaja en construcción me mandó 2,000 euros más. En total en el viaje se me fueron 4,500 euros”. 

“Le sigo insistiendo sobre cómo vamos a llegar a España y me dijo ‘tranquilízate, yo te voy a llevar a España’. El Padre hablaba muy bien griego y turco porque tenía mucho tiempo viviendo allá. Él era el del negocio y el otro lo acompañaba”.

Traslado
“A mí me habían llevado a una casa junto a otros cuatro dominicanos. Éramos tres mujeres y dos hombres. A los otros los repartieron y llevaron a distintas casas. Allí nos quitaron todo: dinero en peso y en euros, cédula, pasaportes, todo lo que nos identificaba”.

“Cada día se llevaban a cinco personas y cuando me tocó a mí con los otros cuatro ahí comenzó la pesadilla. Cuando íbamos a partir comenzaron a atemorizarnos.  Entonces supe que se trataba de una estafa. Me llevaron a una casa y vi gente de todas partes. Había blancos, negros con pelo bueno, indios, marroquís, de todo el mundo. Dominicanos eran 28”. 

“Pues desde ahí nos montaron en una furgoneta a las 2:30 de la tarde e íbamos todo el camino recogiendo personas. Las subían como si fueran vacas y a las 9:00 de la noche se detiene el vehículo y descansamos un poco. Había una bolsa inflable”.

“Al rato nos indican que había que caminar. Un señor se puso malo y tres de los organizadores del viaje lo fueron a llevar a la carretera. Cuando retornaron comenzamos a caminar sin parar. ¡No quiero recordar! Hacía un frío terrible, como una nevada”.

“Eso era camina, camina y nunca la de llegar. Tuvimos que cruzar cuatro ríos, algunos pequeños y uno bien grande, donde había cocodrilos. En uno pusieron una barca y cruzamos bien, en otro se había pichado la yolita y tuvimos que cruzarlo a pies y en otros nos dijeron teníamos la opción de atravesar una  laguna  pantanosa ñsin uno saber si se hundiría en arena movedizañ o por el río de los cocodrilos”.

“Una muchacha de 21 años se ahogó en el río grande pidiendo auxilio. Ella decía que se la iba a comer un cocodrilo y nadie se atrevía a devolverse. Sólo un joven fue a ayudarla y él también desapareció junto a ella. Eso era sálvese quien pueda”.

“Cuando la muchacha pidió auxilio ya eran las 3:00 de la madrugada y nosotros llegamos a eso de las 5:30 de la mañana del día 9 de marzo 2012. Los organizadores del viaje que nos acompañaron nos dejaron ahí, y sólo nos dijeron ‘son cinco bocas que tiene la salida a Grecia. Ustedes salen por la primera que encuentren’ ”. 

“Yo era la única que hablaba inglés. Compré los tickets para ir en tren a Alexandrópolis y de ahí a Atenas en avión. La joven de la boletería para ir a Atenas nos denunció y la Policía nos recogió a todos. Estuvimos en la cárcel durante tres días y luego nos concedieron un permiso para transitar durante tres meses hasta regular nuestra situación de inmigrante ilegal”.

“Yo duré los tres días con fiebre. Luego nos pusieron un poco de calefacción y pudimos sobrevivir. Antes de soltarnos un español y un cubano policías nos interrogaron para obtener información sobre la mafia esa. Yo no quería  hablar  porque  no tenía deseos, pero cuando él me enseñó en una computadora cómo estaban sacando cadáveres de los ríos que yo crucé, no sé ni cómo, me decidí a hablar y a denunciar a esos bandidos. El policía me dijo: ‘Mira cómo mueren los dominicanos por llegar a España. ¿Vale la pena? Ayuda a tu gente. No permitas que esto siga’ ”.  

“Me fui a Atenas, llegué a Madrid y lo único que quiero es contar esta historia para que otros dominicanos no caigan en esto. Por eso acudí al consulado dominicano. Yo sé que ellos me ayudarán”.

COMENTARIOS 3
Comentó: elmadero84
De: República Dominicana
Ofreeeeecome!!
Todavía viene pedro y halla!! Nos tienen desacreditados.
Supuestamente la gente se vá porque la cosa está mala y con 4500 garrotes, bárbaros!!! El problema no es pobresa, es la avaricia!!!
18 Ene 2013 6:38 AM
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Comentó: LUZCLARITA
De: República Dominicana
valiosas informaciones esta diciendo esta señora,ojala que la ayuden y la protejan. espero que puedan capturar a todos los integrantes de esa mafia tan despiadada y puedan responder ante la justicia de la tierra, por que a la dios, no se les escaparan.
18 Ene 2013 7:26 AM
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Comentó: Assma
De: Germany
Eso no es nuevo, son muchos los Dominicano y Dominicanas que se piereden en esos caminos, y como los familiares nuncan saben quienes son los organizadores se quedan callados, solo con la esperanza de que su familiar regrese.
18 Ene 2013 8:04 AM
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