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23 Septiembre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 2:00 PM
La República 8 Diciembre 2012
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FUERA DE CAMARA
Hay que tirar del hilo para llegar al ovillo
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César Medina
lobarnechea1@hotmail.com

Una buena investigación forense recomienda tomar el hilo en una punta y tirar de él hasta llegar al ovillo... De ahí que no resulte nada difícil llegar a la cabeza de la sedición actual siguiendo los vínculos afectivos de los títeres en escena.

Hasta hace poco hubo participación espontánea de gente que se dejó seducir por el esnobismo de la indignación social tan de moda en Europa Central después de la llamada Primavera Árabe... Pero el engaño duró hasta que la tal “indignación” mostró las pezuñas.

La desnaturalización de lo que pudo ser un extraordinario ejercicio democrático de la juventud reclamando espacio, ha provocado una gran frustración de sectores sociales que en algún momento se vieron representados en una lucha que por primera vez tomaba la calle sin el tinte partidista y sin el extremismo bullanguero de la “lucha universitaria” o de la lumpen izquierdosa.

En principio pareció una espontaneidad joven, propia de estos tiempos, autoconvocada a través de las redes sociales con marco referencial a la vista. Sólo en España se han hecho miles de movilizaciones de todo tipo en protesta por la política de ajuste y los recortes presupuestarios de Mariano Rajoy, con menos de un año en la Presidencia del Gobierno.

Pero no ha aparecido ni por asomo el aprovechamiento malicioso del partidismo político.

Y la experiencia de Italia, Francia, Portugal, Grecia y otros países europeos son referencia obligada de este tipo de lucha social que no admite duda de su efectividad cuando su origen no es tendencioso y politiquero.

En nuestro caso el movimiento nació contaminado. Fue permeado en su origen por la facción díscola del pepehachismo derrotado el 20 de mayo... Para comprobarlo, sólo hay que tirar de una punta del hilo para encontrarse al almendrón en el otro extremo... ¡Si se sigue el rastro sentimental, ahí está...!

Apoyos que agradezco
Desde que ayer denuncié la trama urdida en mi contra, he recibido infinidad de expresiones solidarias. Desde los Estados Unidos, España y otros países europeos, muchos dominicanos han repudiado este intento de “asesinato moral” de esos grupos pepehachistas disfrazados de “jóvenes indignados”, desenmascarados en un informe de inteligencia dado a conocer en esta columna.

“Es una pena que esos grupos de amargados traten de distraerlo de su tarea fundamental como comunicador y diplomático... No haga caso a esos envidiosos de siempre...”, comenta en una carta enviada ayer por el doctor Sócrates Nolasco Maldonado, que ejerce su profesión de médico en Milano, Italia.

Tamara Rojas también me escribe: “Pero... ¿y esta canallada? Me encantó tu escrito de hoy. Espero hayas llegado muy bien a España y regreses pronto... Y si necesitas una asistente, avísame... Cariño, el de siempre”.

El doctor Milcíades Figuereo, desde Boston: “Un saludo fraternal... Soy asiduo lector de tu columna, que considero una lectura obligada todas las mañanas antes de iniciar mis quehaceres diarios. He visto con estupor cómo la canalla mediática ha enviado su jauría para asediarte; ahora vemos que esa es la forma que ellos utilizan contra el que no comulga con sus malvados intereses... ¡Qué canallas son esos tipejos! Lo que ellos no calculan es que detrás de ti hay mucha gente seria que estamos dispuestos a defenderte en cualquier terreno...”

Agustín Perozo Barinas
Agustín Perozo Barinas lleva el nombre de su padre, descendiente de mártires de la tiranía. Es un joven muy talentoso, escritor, autor de “La Triada”, todo un éxito de librería, y columnista de uno de los escasos diarios digitales serios, profundos, bien logrados, otro éxito de su director y fundador, Saúl Pimentel.

Agradezco la generosidad de Agustín, que además es dirigente fundador del Partido Quinta República. Ayer me envió la siguiente carta:

“Viví entre 1984-1985 en Santiago de Chile, siendo mi padre cónsul general y ministro consejero. El embajador era Adriano Valdez Hilario. Conocí entonces las funciones diplomáticas y consulares.

“No me pierdo ninguno de sus escritos en su columna. Como le escribí una vez, es usted mi profesor de política a distancia. Cuando se me ocurrió, por sugerencia de Soto Jiménez empezar a escribir artículos políticos en los medios de comunicación, fui objeto de todo tipo de canalladas a través de comentarios digitales. Al principio casi me desesperé, pero fui aprendiendo a tomar estos asuntos con frialdad olímpica... Si era mi decisión entrar al ring de la política, como novato que era tenía que fabricarme mi propia armadura.

“Usted tiene suficiente material colgante para involucrarse como lo hace en este mondongo político... Como le tengo afecto por asociación cuando me mencionó su amistad con mi padre, y como defendió a mi madre en su programa cuando la canalla mediática (frase suya) le fue encima, me siento en el deber de darle mi apoyo aunque sea moral, si ello suma algo... ¡Ey, no tengo cañoncito de Lilís! Soy amigo de mis amigos y punto...”

 

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