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30 Septiembre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 5:36 PM
La República 30 Diciembre 2012
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FIN DE AÑO
Salvando vidas en tiempo de fiestas
EL DIRECTOR DEL HOSPITAL DARÍO CONTRERAS, HÉCTOR QUEZADA, EXPONE EL SIGNIFICADO QUE TIENEEL HECHO DE RECIBIR EL AÑO NUEVO ALIVIANDO EL DOLOR DE PERSONAS Y SALVARLES DE LA MUERTE
  • Decenas de emergencias son atendidas en el hospital Darío Contreras a consecuencia de accidentes de tránsito durante estos feriados.
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Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo

Hace ya mucho tiempo que las fiestas de fin de año solo tienen un significado para Héctor Quezada, director del Hospital Docente Universitario Doctor Darío Contreras: trabajo. Pero lejos de lamentar el tener que pasar una de las fechas más esperadas del año en un lugar en el que muchos prefieren no pensar, Quezada admite sin titubeos que es un trabajo que le llena de satisfacción y en el que vive situaciones especiales, porque mientras la población celebra la despedida y la llegada de un año entre risas, bailes y bebidas, él y muchos otros médicos estarán salvando vidas y aliviando el dolor de alguien.

Es uno de los compromisos que asume junto al equipo de profesionales del principal centro traumatológico del país. Personalmente, son ya 37 los años de servicio que tiene Quezada y de estos ha pasado 34 en el Darío Contreras, los últimos 12 como director.

“Desde que soy director siempre estoy de servicio los días 24 y los 31. No salgo de la capital, a ningún sitio, tengo que estar aquí. Todo el que es médico sabe que la vocación establece que usted debe servirle a los demás, sin importar el hecho de que haya un día festivo. Esa es su obligación: trabajar en una misión tan delicada como la de salvar vidas y aliviar el dolor de los demás. Porque usted se formó para eso, y hace eso, al igual que los bomberos y los policías”.

Visto así, ¿qué significado tiene una fecha tan representativa como la de Año Nuevo para una persona que lo recibe en un lugar en el que nadie quisiera estar, en un lugar donde tantas veces se escapa la vida? “Trabajo, trabajo –responde Quezada–. Para los que trabajamos en esto las actividades festivas están en segundo plano. El trabajo y la gente está primero que todo, hasta que la familia. La familia tiene que adaptarse porque sabe que su tronco familiar, digámoslo así, tiene su compromiso. He tenido que dejar sola a mi familia muchas veces. Inclusive en casos de huracanes yo me la paso en el hospital, no en mi casa. A veces hay reclamos, pero no hay de otra”.

Al final es una vocación que la familia valora, señala el ortopeda traumatólogo, quien, además, debe servir de guía para los residen- tes que sacrifican también su vida privada para dedicar estos días a cuidar a los demás.

Sobre los residentes, Quezada dice que son también médicos, que tienen conciencia médica y que su responsabilidad la saben, la asumen y la cumplen.

“Esos muchachos, usted los ve en esa Emergencia exponiéndose a todo, muertos de cansancio al día siguiente, pero listos para asumir su próximo reto. Es nuestro trabajo, es lo que sabemos hacer. Estamos formados para curar gente, en este caso, en el área de la traumatología”.

Tampoco es que las celebraciones de Fin de Año pasen desapercibidas en este hospital. La dirección organiza fiestas con payasos y villancicos para los niños y cenas especiales para los enfermos y residentes.

MUCHO MOVIMIENTO PARA FINALIZAR EL AÑO
Quezada señala que, por tradición, cuando los feriados coinciden con días de pago, especialmente entre el 25 y el 30 (los días en que hay mayor movilidad económica), el feriado se vive peor en el hospital.

“Tenemos un promedio de unos 140 a 150 pacientes en Emergencia por día. En los feriados puede duplicarse o triplicarse. En el feriado de ahora, del 31, esperamos una gran movilidad social.

Creemos que va a haber una avalancha de pacientes en el hospital porque es lo tradicional, que la gente se movilice, que amanezca esperando el año. La tradición hace que la gente esté en la calle, consumen mucha bebidas alcohólicas y todo eso tiende a producir trastornos en la sociedad. Y para eso estamos nosotros”.

Los casos más frecuentes son accidentes de tránsito y violencia (balazos, puñaladas). A Quezada le apena que esto sea así porque está consciente de que se hacen labores de prevención que muchas personas simplemente no obedecen. “ Hay que apostar a la educación en la sociedad.

Un ciudadano educado es totalmente distinto en su comportamiento. Y en eso han jugado un rol fundamental ustedes, los medios de comunicación.

Los parámetros estos años han disminuido. Ya no hay niños mutilados por fuegos artificiales, ni pérdida de la visión por fuegos artificiales; ya no hay niños y adultos dañados por balas perdidas.

Es por el gran trabajo educacional que se ha hecho, tanto por las instituciones como por los medios”.

Al mencionar a los niños Quezada no puede evitar emocionarse. La voz se le quiebra, no puede evitar que se le escapen algunas lágrimas. “Es algo personal...

me saca lágrimas ver niños golpeados, ya sea por su familia o por accidentes de tránsito. No resisto eso, por eso no pude estudiar Pediatría. Aquí hay médicos para los niños, pero en el orden personal me es muy duro manejarlo. A mí se me han quedado manitas en las manos de pacientitos quemados. Para mí es lo más doloroso, y a medida que pasan los años me he hecho más sensible a estas cosas”, afirma el padre de cuatro, ya adultos.

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