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La República 26 Diciembre 2012
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ENFOQUE

Los retos de la formación en democracia en América Latina

LOS CIUDADANOS Y CIUDADANAS DEBEN APORTAR PARA CREAR UNA CIUDADANÍA COMPROMETIDA CON SU SOCIEDAD
  • Roberto Rosario, presidente de la Junta Central Electoral.

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Roberto Rosario

Sean mis primeras palabras para agradecer a los anfitriones el que me hayan invitado a compartir algunas reflexiones sobre un tema tan trascendente como el referido a “Los Retos de la Formación en Democracia en América Latina”. 

Para abordar este tema, dado lo sugerente del mismo, me permití consultar parte de nuestro personal especializado en la materia, tanto en la dirección de la Escuela de Formación Electoral y del Estado Civil, como en la Unidad de Enlace Comunitario, de la Junta Central Electoral, sintetizando lo que a continuación le expongo.

En nuestra América Latina la democracia es relativamente joven, sobre todo si la comparamos con otras regiones del mundo que han logrado consolidar este sistema, por ejemplo los países nórdicos. En nuestro caso agravado este hecho por el impacto negativo que han generado las interrupciones que por un periodo importante de la historia, sufrió el orden democrático en casi todos los países de la región.

Avance en América
Por eso este desarrollo accidentado de la democracia en América, obliga al momento de analizarla a hablar de olas democráticas, es decir periodos de tiempos en que toda la región vive y empuja a la estabilidad democrática. En esta última ola democrática, la más larga en la historia contemporánea podemos afirmar sin equivocarnos, que América Latina tiene, salvo uno o dos excepciones, una democracia electoral solida, por lo que para los analistas políticos este ya no es un tema de discusión. La democracia llego para quedarse.

Pese a estas interrupciones, la democracia, entendida como el gobierno de las mayorías, sigue siendo la opción por excelencia que tiene la ciudadanía para expresarse de manera directa, mediante la participación directa en mecanismos creados por las propias Constituciones de la mayoría de los países de la región, y en el ejercicio al derecho de elegir y de revocar el mandato de las autoridades electas. Una de las novedades de esta ola democrática, ha sido el surgimiento de nuevos modelos democráticos que usan con cada vez más frecuencia la democracia directa como instrumento predilecto para consultar e integrar a la población en la participación  y decisión de los temas más importante en la vida económica, política y social de estos países, se destacan en este modelo Venezuela, Bolívar y Ecuador, entre otros.

Una gran discusión genera este nuevo modelo. Algunos tratadistas del tema la ven como complementaria a la vieja democracia representativa, otros la asimilan exclusivamente a la democracia electoral y los más escépticos adjuran de ella.  Lo cierto es, sin embargo, que los mecanismos de participación directa han comenzado a generar una cultura de participación en nuestra población y a contribuir a la construcción de una ciudadanía más responsable, participativa y consciente de sus deberes y derechos.

Precisamente, un estudio sobre los niveles de percepción respecto de la satisfacción de la ciudadanía sobre la democracia, realizado por Latino barómetro de las Américas  en el año 2011, obtuvo unos hallazgos que crearon un poco de desconcierto, ya que esta última medición reflejó un descenso en la percepción y confianza en la democracia respecto a investigaciones anteriores pese a que en la región se manifiesta en este momento un mayor auge en la economía.

Esa investigación de Latino barómetro destaco que “El resultado es desconcertante, más democracia trae consigo la demanda de más democracia, es decir la insatisfacción con la democracia existente”: siendo este sin lugar a dudas uno de los primeros retos a enfrentar por quienes asumen la conducción de las diferentes agencias de Estado y de la propia ciudadanía, quienes deberán trabajar para complementar la carencia , y la deuda social acumulada por años; en adición las dificultades de décadas anteriores relativas a la falta de libertades civiles y políticas ha sido superada, tal como ha sido comprobado en la mayoría  de los países. Sin embargo, pese a  esa desconfianza y desconcierto, la democracia sigue contando con un amplio respaldo de la región y los ciudadanos y las ciudadanas todavía apuestan a la capacidad de lograr mejorar para su subsistencia.

Asimismo los latinoamericanos entienden que las carencias de la democracia se enfrenta con la reducción de la corrupción  (48%), en garantizar la justicia social (33%), aumentar la participación ciudadana (31%) y en la transparencia del Estado (31%).

El ideal de Guillermo O donnel de que la humanidad debe aspirar a la creación de un estado de bienestar está todavía muy distante de nuestra realidad. En la región es Uruguay quien ha logrado una mayor percepción de la ciudadanía en temas importante como calidad de la vida, libertad de expresión y tránsito, no obstante a  que otros países también han logrado significativos avances en esta materia; obviamente esto debido al peso de los medios de comunicación que en esta naciones influyen decisivamente en crear esta percepciones ciudadanas.

La madurez
Lo cierto es que no será suficiente alcanzar un grado de madurez en los procesos electorales y el respeto al ejercicio del sufragio, junto a la permanencia de los Partidos Políticos como las conexiones básicas de la sociedad con el Estado. Se plantea además la necesaria reingeniería de los partidos políticos de tal manera que se transformen en verdaderos catalizadores de las aspiraciones y expectativas de los ciudadanos como condición básica para lograr que los  ciudadanos otorguen un mayor nivel de confianza y de compromiso con la democracia. Las imperfecciones en el sistema de partidos obviamente afectan todo el sistema democrático, ya que no existe a esta fecha democracia funcional sin partidos o movimientos que le sirvan de sustento. La democracia electoral generalmente  lleva consigo la legitimidad de origen, sin embargo con frecuencia esta legitimidad de origen no guarda correspondencia con la legitimidad de resultados, ya que esta legitimidad democrática descansa en la capacidad de quienes dirigen el Estado de garantizar a la sociedad, estabilidad, libertad y un nivel de vida decoroso.

Por esta razón es claro que la democracia electoral perse no asegura que las políticas públicas resultantes sean eficaces y que las mismas se pongan al servicio de las mayorías. Esta solo ofrece mecanismos idóneos de participación política. Se necesita también instituciones bien construida, y conceptualizadas con una visión amplia e integradora, de profundo calado, con la mira a largo plazo y consagrada de manera exclusiva a los  de estas políticas.

Todo esto, nos llama a una reflexión en el ámbito de los derechos humanos, pues la equidad y la distribución de riquezas deben formar parte de las estrategias para consolidar el estado  de derecho en los países de la región, donde los derechos a salud, alimentación, empleo digno, vivienda y educación son parte de cualquier estrategia para hacer avanzar la democracia.

En el contexto político actual es necesario formar individuos o actores sociales y políticos con una compresión critica de la Democracia, porque solo formando individuos conscientes de sus derechos y deberes la formación se transforma en un instrumento de la democracia misma, este imperativo no solo impacta los sistemas de enseñanza sino que dimensiona la responsabilidad de todos los entes públicos y privados e incluso toca el núcleo más pequeño de la sociedad que es el núcleo familiar como expresa Durkheim: “la primera función de la educación no es el desarrollo de las habilidades y potencialidades de cada individuo, sino que consiste en el desarrollo de aquellas capacidades y habilidades que precisa la sociedad”  O como afirma Chaparro, “ en el nuevo orden mundial se requieren sociedades “con capacidad para generar conocimiento sobre su realidad y su entorno y con capacidad para utilizar dicho conocimiento en el proceso de concebir, forjar y construir su propio futuro”.

Estas reflexiones nos indican que la formación en democracia es responsabilidad de todo y todas. Los ciudadanos y ciudadanas que deben aportar para crear una ciudadanía comprometida con su propia sociedad, donde la esfera educativa es uno de los componentes de esta formación. Como expresa Bertrand Russell (2005) esta labor consiste en: “dar un sentido del valor de las cosas distintos al de la dominación, ayuda a crear ciudadanos sabios en una comunidad libre, fomentar una combinación de la ciudadanía con la libertad y la creatividad individual”.

Uno de los retos en materia de formación en democracia de América Latina es diseñar e implementar programas educativos imbuidos en estos valores democráticos, para que se fortalezca la democracia e incidir positivamente. Los órganos del estado y de la función electoral deben tomar en cuenta la diversidad política, cultural, aplicar los principios de equidad desde el momento en que selecciona a sus alumnos y alumnas. Como expresara un reputado educador: “La educación extiende la ideología de la igualdad de oportunidades y del logro, y esta ideología es uno de los elementos clave de la cultura común que existe en las sociedades modernas”.

Tomando en cuenta estos elementos, las Escuelas o Institutos de formación de los órganos electorales que administran la participación política, deben asumir la responsabilidad de contribuir con la formación de una ciudadanía consciente, mediante la promoción y ejecución de políticas, programas y acciones de “Educación Cívica” termino con el que se conoce la labor de formación en materia de valores democráticos y participación.

Cualquier propuesta de educación en democracia debe incorporar una política de formación continua e integral , que no persiga resultados inmediatos si el propósito es transformar aspectos estructurales y conductuales; al definir las estrategias nacionales y el proyecto país, “la formación” debe incorporase como un eje importante y transversal (en el caso de República Dominicana, La Estrategia Nacional de Desarrollo ,2010-2030, incorporó como su objetivo No.3 Democracia Participativa y Ciudadanía Responsable “ definiendo como una línea de acción la formación de capacidades que faciliten el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos en las políticas públicas”. 

Los propios órganos electorales deben ofertar una propuesta educativa que incluya no solo la temática electoral sino la política y la social: En nuestro caso desde la Junta Central Electoral hemos desarrollado la Especialidad  en Derecho , Diplomado en Democracia, Gobernabilidad y Liderazgo Político y en Formación Electoral para Periodistas, entre otros. Las capacitaciones  están orientadas al desarrollo de competencias cognitivas (saber), instrumentales (saber hacer) y longitudinales; es decir actitud abierta a la reflexión y a la crítica, a la capacidad de colaborar, participar e implicarse en los procesos políticos  los actores y las instituciones, como pauta para la mejora de las decisiones en función de los perfiles y roles que tienen los destinatarios.

Para ello son muy importantes las alianzas estratégicas con las universidades e institutos especializados en distintas áreas de capacitación.

En ese mismo sentido este evento es muy importante ya que abre nuevos horizontes a los Institutos y Escuelas de Formación Democrática, de tal manera que estos puedan desarrollar la cooperación horizontal e intercambio de experiencia, que nos permita aprovechar las fortalezas que cada una de estas instituciones poseen en la materia.

Por ejemplo, la Junta Central Electoral se apresta a iniciar el “Máster Oficial en Gobierno y Administración Pública” en coordinación con la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Católica Santo Domingo.

Con esta maestría se busca contribuir con los desafíos del sector público y dotar de las herramientas de gerencia pública más avanzada a quienes participen.

Estas relaciones y experiencias pueden ser aprovechadas por todos.

En otro aspecto, las nuevas tecnologías de la comunicación desempeñan un rol importante de interacción ciudadana, por ello el ámbito de la educación democrática también impone en este espacio nuevos desafíos, sobre todo porque “las herramientas tecnológicas permiten actuar de manera más activas en el proceso educativo y diversifican las modalidades para crear espacios de intercambio educativo en las redes, nuevos programas académicos donde se insertan; el profesor o ciberprofesor, la evaluación, los sistemas mixtos, la privacidad y seguridad, la calidad de la información, intercambios, foros, chat; la utilización de redes sociales a los fines desarrollar campañas educativas en el ámbito de la formación ciudadana”.

Las mismas permiten establecer nuevas metodologías en los procesos de aprendizaje con un gran alcance social y la aparición de nuevos escenarios de formación.

Estas permiten la diversificación de la oferta académica y crean las capacidades para responder a las necesidades del objeto de formación, en un ambiente de cambio con suficiente autonomía en la forma de decisiones del sujeto y su participación.

Otro aspecto de especial relevancia lo constituye para el fortalecimiento institucional de los órganos electorales, el fortalecimiento del Sistema de Carrera en el ámbito electoral, a los fines de profesionalizar este servicio de manera que la formación de los empleados también esté vinculada a un proceso continuo de evaluación y actualización del personal de estos órganos para que toda la experiencia y conocimiento alcanzado sea aprovechado cuando se produzcan cambios de gerencia en el órgano electoral respetando la institucionalidad y los técnicos del órgano.

Un tema que en la actualidad ha sido enfocado solo en los órganos especializados en políticas públicas para mujeres, es el tema de la educación para alcanzar una mayor equidad de género en el aspecto político electoral. Hasta hace pocos años la tarea de enfrentar desde el ámbito electoral la situación de discriminación estructural que sufren las mujeres no era considerada un objetivo esencial del poder electoral; sin embargo, actualmente ha venido a tomar un lugar importante por ser un obstáculo la inequidad de género. De este modo, desde hace ya más de cuatro años hemos desarrollado seminarios, acciones de formación encaminadas a la sensibilización y establecimiento de una política de equidad de género de la Junta Central Electoral.

Esta inequidad existente es un factor que produce la llamada brecha de género, la cual se manifiesta en cualquier ámbito de relevancia social y mantiene altos índices de violencia contra las mujeres, la inequidad no es más que el síntoma inequívoco de una sociedad con un largo camino que recorrer hasta la convivencia en un clima de tolerancia, es por ello que siendo esta violencia un factor que afecta el funcionamiento democrático social, nos hemos preocupado en desarrollar acciones de formación, capacitando a nuestros empleados y funcionarios en esta temática en todo el país, a los fines de trabajar para el avance real de la igualdad en nuestro sistema democrático, y para una realización universal de los derechos de ciudadanía, ambos en continuo perfeccionamiento.

El rango constitucional de las funciones electorales en el sistema democrático de la Junta Central Electoral le otorga la responsabilidad de hacer efectivo el derecho a la igualdad entre hombres y mujeres y servir de vehículo multiplicador e impulsor de la Transversalidad de Género a nivel político en la sociedad dominicana en general.

Volvemos de nuevo al tema del uso de la tecnología y su importancia en la formación, y sobre este aspecto el científico social Manuel Castells en su voluminosa obra “La Era de la Información”, en el volumen referido a la Sociedad Red, expone de manera magistral como la idea de “una aldea global” fue cediendo más bien hacia el fortalecimiento de las individualidades.

Ya no son nuestros pueblos los que están conectados entre sí, sino cada individuo se encuentra conectado al universo, circula en libertad y sin restricciones. Citamos: “Aunque los medios de comunicación están interconectados a escala global y los programas y mensajes circulan en la red global no estamos viviendo en una “aldea global” sino en chalecitos individuales, producidos a escala global y distribuidos localmente”. A decir de este científico, cada ciudadano crea sus propios mosaicos visuales y virtuales.

Nos indica que “las redes informáticas interactivas crecen de modo exponencial, creando nuevas formas y canales de comunicación, y dando forma a la vida a la vez que esta le da forma a ella”.

Para Manuel Castells la revolución tecnológica “está modificando la base material de la sociedad a un ritmo acelerado”.

Por lo que los órganos electorales e instituciones de la democracia no podemos seguir pensando ni ubicándonos como una “aldea global” ni como países aislados, constituyendo uno de los retos más importantes el lograr incorporar todos los recursos que la tecnología aporta, a los programas de formación en democracia.

Señoras y Señores,
Precisamente, nosotros, que tenemos un origen similar, que hablamos prácticamente el mismo idioma, que hemos estado vinculados en nuestras gestas históricas como un solo pueblo, tenemos la responsabilidad de fortalecer desde nuestros cimientos electorales el esquema democrático, utilizando todas las herramientas modernas disponibles en un aliado amigable de nuestros órganos al servicio de los propósitos más nobles.

Concluyo mis palabras señalándoles que en verdad, es un honor compartir con ustedes “en esta Patria que desde su primer grito independentista, el 10 de agosto del 1809, esquematizó su sentido de hermandad latinoamericana, evidenciada, luego de innumerables gestas heroicas, en lo alto del volcán Pichincha el 24 de mayo de 1822; momento en que el coraje de los soldados enviados por Simón Bolívar y comandado por el valiente Antonio José de Sucre, dijeron al mundo que los latinos estamos unidos en pos de la libertad y la democracia”.

Estas reflexiones del presidente de la JCE, Roberto Rosario, fueron pronunciadas por el magistrado en un reciente evento realizado en Ecuador.

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