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DÍAS DE CINE

‘Siete sicópatas y un perro’

MARTIN MCDONAGH ES EL MISMO QUE SORPRENDIÓ EN 2008 CON LA GENIAL “EN BRUJAS”
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Armando Almánzar R.
Santo Domingo

Martin McDonagh, inglés, 43 años no cumplidos, con apenas un par de películas en su haber como director...veamos, con tan escasas credenciales, ¿cómo es posible que le estemos motejando de “maestro”, aunque sea en ciernes. Pues, aunque no somos adivinos, de todos modos muchas veces hemos confiado en nuestra intuición, y esa veleidosa señora (tal vez señorita) que es esa intuición nos hace pensar en que, si por supuesto aún no se le puede tratar de maestro, sí nos parece que tenemos que echarle el ojo encima para los años de esta década.

Porque este McDonagh nos ofreció hace muy poco (2008) una película imbuida de violencia y sangre, pero que, a la vez, es extrañamente hermosa y sutilmente profunda:”In Bruges”, la historia de dos asesinos a sueldo de caracteres enfrentados enmarcados en Brujas, ciudad repleta de historia y de belleza, marco contrastante de lo que entre ellos sucede.

Y, si nos gustó tanto aquella como para colocarla entre las mejores del año cuando por estos lados se exhibió, ahora nos deja con un palmo de narices no solamente, de nuevo, escribiendo el guión y dirigiendo, sino porque, además de llevar su relato con mano segura y tersa, además de construir una historia sobradamente interesante y original, nos deja absortos en la puesta en escena que, unida a lo contado, es de lo más innovador que recordemos de estos últimos años.

La idea de lo narrado podríamos resumirlo de la manea más sencilla, para no arruinarles la sorpresa de ir descubriendo, paso a paso, los diferentes y sorprendentes vericuetos por los cuales se mueve com pasmosa seguridad el creador.

Marty (Colin Farrell), es un guionista que intenta confeccionar un guión y apenas tiene el título y un episodio: su historia se llama “Siete sicópatas” y tiene el primero de esos siniestros asesinos; pero el problema es que Marty no quiere hacer un película de violentos asesinatos y nada más, sino algo que posee más intensidad dramática y menos violencia, más, digamos, tal vez algo de filosofía y menos apuñalados, destripados, balaceados. De esa manera, Marty, amigo de Billy (Sam Rockwell) y Hans (Christopher Walken), comienza a recibir los consejos algo atrabiliarios del primero, pero, sobre todo, comienza verse mezclado en las vidas de sus dos amigos, una de cuyas actividades es robar perros para luego devolverlos a sus dueños sin pedir dinero, pero aceptando gratificaciones. Hans tiene a su esposa en el hospital con cáncer, Billy se acuesta con la amante de un capo mafioso y, sin saberlo, roba el perrito de este último, Charlie (Woody Harrelson). Pero, en el interín, van surgiendo otras historias de una u otra manera, como la del ex guerrillero Viet Cong o la del hombre del conejo.

 Y todas esas historias se ven imbricando unas con otras de una manera tan grácil que usted, como espectador, tal y como nos sucedió a nosotros, nos sentimos poco a poco cada vez más atrapados en tan sutil urdimbre de ideas y de violencia hasta alcanzar el final que, les advertimos, esperen con atención y no osen levantarse cuando comienzan a aparecer los créditos porque... siempre hay algo más, más y excelente.

Carter Burwell se luce en la musicalización de este film, usa canciones, usa una hermosa partitura, y complementa de manera elegante y precisa la fluidez de la labor fotográfica de Ben Davis, y el terso dinamismo del discurrir de la edición que, aunque tenga en los créditos un encargado, es obra prístina de McDonagh.

Excelente respaldo histriónico: Sam Rocwell,  es lo mejor del reparto, su Billy es pura intensidad, locura, pasión. En un personaje más discreto, necesariamente, Colin Farrell es muy acertado y, junto a Walken, confiere equilibrio a la desaforada presencia del Billy: Woody Harrelson, en un rol que es casi una contradicción puerto que es un violento y sanguinario mafioso pero que sufre por su perrito tal y como de un hijo o una esposa se tratara, estupendo.

Hagan lo posible por ver este film y, recuerden: ojo con Martin McDonagh.

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