Al entrar a la sala Carlos Piantini del Teatro
Nacional, una enorme ancla y un gran mástil en los laterales del escenario crean
la atmósfera perfecta para la aventura que se avecina. El sonido de las olas, a
medida que se abre el telón, da paso a los misterios que se ocultan en la
profundidad del mar.
La historia de “Piratas y Sirenas”, escrita y
producida por Luis Marcell Ricart y Marcos Malespin, se inicia con un relato de amor.
Cuenta la leyenda que Neptuno, el rey de los
mares, se enamora de una bella damisela y para demostrar la pureza de su
sentimiento, crea con su tridente una joya mágica que otorga el poder de todos
los océanos a quien la posea. Justo cuando su majestad se disponía a entregar
la gema, encontró a su amada en brazos de otro y en medio de la ira, decide
acabar con la bella mujer y así se convierte en enigma el paradero de la joya,
denominada “El corazón de Neptuno”.
En medio de una hermosa escenografía, medusas,
corales, erizos, caballitos de mar y peces en colores brillantes, junto a un
buen manejo de la iluminación, recrean un ambiente que muestra la vida en el
fondo del mar y hace que se sienta real.
La trama de desarrolla al ritmo de canciones
originales con bases pop y rock. En un pueblo pesquero, un hechicero le otorga
un amuleto al príncipe Attami, a quien le instruye ser fiel, puro y verdadero
para poder cumplir su misión, misión que apenas se inicia cuando un grupo de
piratas al servicio del capitán Gustaav, interpretado por Tony Almont, y
liderados por Akin (Auro Sónico), secuestran al pequeño y lo encierran en el
calabozo del barco “Esmeralda” junto a cuatro niños más: Tula, Nami, Kenna y
Kun.
Todos poseen una extraña marca en su piel que
al juntarlas forman un mapa que indica la ubicación del “Corazón de Neptuno”,
sin embargo, estos pequeños solo anhelan poder regresar a sus hogares.
Una concha de almeja gigante aparece en el
escenario. Es la guarida de Rihannon, la malvada bruja del mar, interpretada
por Laura García Godoy, quien tras
enterarse de los planes del capitán Gustaav de encontrar la poderosa joya y con
la ayuda de cinco peces abisales, desata una poderosa tormenta que pone en
peligro la vida de los cinco niños con el don especial.
Custodiados por Akin, los niños sobreviven y
conocen a las sirenas Luna y Tritón, quienes los ayudan a interpretar el mapa y
localizar el punto exacto donde se encuentra escondido el “Corazón de Neptuno”.
El capitán Gustaav acude a la Isla Encantada, allá con la ayuda del Oráculo de
fuego y Kaia (Nashla Bogaert) encuentra la ruta que lo lleva al punto clave del
mapa.
Ahí coinciden todos los personajes: los niños,
Akin, el capitán Gustaav junto a sus fieles piratas y la malvada Rihannon; se
desata una batalla campal y los misterios encerrados alrededor de esta joya se
empiezan a develar.
“Piratas y Sirenas”, dirigida en la parte teatral por Luis Marcell Ricart y en
la parte musical por Xavier Ortiz, es la primera parte de una saga que contará
de tres entregas, donde finalmente el público descubrirá los secretos que se
esconden en las aguas más profundas del mar.
El musical continúa presentándose esta noche a las 8:30 PM y mañana, domingo, a las 7:30 de la noche.
(+) Detalles
que cortan la respiración
VESTUARIO. El colorido de las criaturas del fondo del mar es impresionante. Los
piratas en esta obra no son piratas convencionales. Lucen prendas al estilo
“Glam Rock”, donde priman los colores en tonos neón, los brillos, pieles y flecos.
VETERANA. Gracielina Olivero, en su papel de la Madame, una nodriza francesa a
cargo de las sirenas Luna y Tritón, logra en varios momentos que el público
estalle de risa.
BAILE. Una perfecta coordinación entre todos los bailarines es evidente en
escena, pero nada sorprende más que el dominio corporal que muestra Nashla
Bogaert cuando su personaje, Kaia, realiza una danza del vientre.
VOCES. Tony Almont y Auro Sónico encantaron a la
audiencia con una magistral entonación de las canciones. De todos los niños, el
pequeño Kun es el que logra robarse el corazón de los presentes. Más que por la
melodía de su voz al cantar, Laura García Godoy brilla en escena por una
imponente presencia teatral.