Entretenimiento 26 Enero 2013
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ESPECTÁCULO
Aventura en el fondo marino
“PIRATAS Y SIRENAS, EL CORAZÓN DE NEPTUNO” DESARROLLA SU TRAMA AL RITMO DE CANCIONES ORIGINALES CON BASES DE POP Y ROCK
  • Ambiente. Una hermosa escenografía, medusas, corales, erizos, caballitos de mar y peces en colores brillantes, junto a un buen manejo de la iluminación, recrean la vida en el fondo del mar.
Claudia Fernández Soto
claudia.fernandez@listindiario.com
Santo Domingo

Al entrar a la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional, una enorme ancla y un gran mástil en los laterales del escenario crean la atmósfera perfecta para la aventura que se avecina. El sonido de las olas, a medida que se abre el telón, da paso a los misterios que se ocultan en la profundidad del mar.

La historia de “Piratas y Sirenas”, escrita y producida por Luis Marcell Ricart y Marcos Malespin,  se inicia con un relato de amor.

Cuenta la leyenda que Neptuno, el rey de los mares, se enamora de una bella damisela y para demostrar la pureza de su sentimiento, crea con su tridente una joya mágica que otorga el poder de todos los océanos a quien la posea. Justo cuando su majestad se disponía a entregar la gema, encontró a su amada en brazos de otro y en medio de la ira, decide acabar con la bella mujer y así se convierte en enigma el paradero de la joya, denominada “El corazón de Neptuno”.

En medio de una hermosa escenografía, medusas, corales, erizos, caballitos de mar y peces en colores brillantes, junto a un buen manejo de la iluminación, recrean un ambiente que muestra la vida en el fondo del mar y hace que se sienta real.

La trama de desarrolla al ritmo de canciones originales con bases pop y rock. En un pueblo pesquero, un hechicero le otorga un amuleto al príncipe Attami, a quien le instruye ser fiel, puro y verdadero para poder cumplir su misión, misión que apenas se inicia cuando un grupo de piratas al servicio del capitán Gustaav, interpretado por Tony Almont, y liderados por Akin (Auro Sónico), secuestran al pequeño y lo encierran en el calabozo del barco “Esmeralda” junto a cuatro niños más: Tula, Nami, Kenna y Kun.

Todos poseen una extraña marca en su piel que al juntarlas forman un mapa que indica la ubicación del “Corazón de Neptuno”, sin embargo, estos pequeños solo anhelan poder regresar a sus hogares.

Una concha de almeja gigante aparece en el escenario. Es la guarida de Rihannon, la malvada bruja del mar, interpretada por Laura García Godoy,  quien tras enterarse de los planes del capitán Gustaav de encontrar la poderosa joya y con la ayuda de cinco peces abisales, desata una poderosa tormenta que pone en peligro la vida de los cinco niños con el don especial.

Custodiados por Akin, los niños sobreviven y conocen a las sirenas Luna y Tritón, quienes los ayudan a interpretar el mapa y localizar el punto exacto donde se encuentra escondido el “Corazón de Neptuno”. El capitán Gustaav acude a la Isla Encantada, allá con la ayuda del Oráculo de fuego y Kaia (Nashla Bogaert) encuentra la ruta que lo lleva al punto clave del mapa.

Ahí coinciden todos los personajes: los niños, Akin, el capitán Gustaav junto a sus fieles piratas y la malvada Rihannon; se desata una batalla campal y los misterios encerrados alrededor de esta joya se empiezan a develar.

“Piratas y Sirenas”, dirigida en la parte teatral por Luis Marcell Ricart y en la parte musical por Xavier Ortiz, es la primera parte de una saga que contará de tres entregas, donde finalmente el público descubrirá los secretos que se esconden en las aguas más profundas del mar.

El musical continúa presentándose esta noche a las 8:30 PM y mañana, domingo, a las 7:30 de la noche.

(+) Detalles que cortan la respiración

VESTUARIO. El colorido de las criaturas del fondo del mar es impresionante. Los piratas en esta obra no son piratas convencionales. Lucen prendas al estilo “Glam Rock”, donde priman los colores en tonos neón, los brillos, pieles y flecos.

VETERANA. Gracielina Olivero, en su papel de la Madame, una nodriza francesa a cargo de las sirenas Luna y Tritón, logra en varios momentos que el público estalle de risa.

BAILE. Una perfecta coordinación entre todos los bailarines es evidente en escena, pero nada sorprende más que el dominio corporal que muestra Nashla Bogaert cuando su personaje, Kaia, realiza una danza del vientre.

VOCES. Tony Almont y Auro Sónico encantaron a la audiencia con una magistral entonación de las canciones. De todos los niños, el pequeño Kun es el que logra robarse el corazón de los presentes. Más que por la melodía de su voz al cantar, Laura García Godoy brilla en escena por una imponente presencia teatral.

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