Entretenimiento 19 Enero 2013
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“Buscando un amigo para el fin del mundo”

Armando Almánzar R.
Santo Domingo

Sí, es muy posible que Ud. pueda decir, como cinéfilo, que “Seeking a friend  for he end of the wolrd” no es una gran película. Nosotros lo apoyaríamos en ello. Pero, aún así, este film nos gusta más que otros mejores en términos estrictamente cinematográficos.

No podemos ofrecer datos estrictamente cuantitativos sobre eso de nuestro gusto, sólo que esa historia que escribió y llevó a las imágenes Lorene Scafaria, muy a pesar de que se pueda decir que es “otro film sobre el fin del mundo”, tema tan socorrido y resobado, posee un enfoque tan diferente que nos hizo ver el film un par de veces y, la segunda vez, con mayor satisfacción.

Porque esta vez no hay héroes tratando de salvar al mundo, no hay buenos mozos luciéndose frente a la bella de turno, no hay desesperaciones inauditas que nos embarguen de pesimismo, sino una situación frente a otras: ante el anuncio de la inminente llegada de un asteroide que habrá de impactar la Tierra irremisiblemente arrasando con todo en cosa de semanas, en la ciudad, donde moran Dodge y su vecina Penny, la TV continúa dando noticias y presentando el conteo fatídico, en las calles no hay policías, el desorden y el pillaje campean, los amigos se reúnen para cenas de despedida y se emborrachan, drogan, hacen el amor sin importar con quién porque ya nada importa. 

Pero Dodge, siempre tan adusto y modoso, conoce a la muy alocada Penny, su vecina en elv edificio a la que, naturalmente, no conocía, y observando la destrucción de los amotinados huye con ella. No es una relación amorosa, es simple deseo de compañía, y entonces se desarrolla una especie de “road movie” con ellos recorriendo la carretera y siendo detenidos por un meticuloso agente por exceso de velocidad, recogidos por un enfermo terminal en su vehículo, ayudados por un amigo de Penny que ha construido una especie de fortín frente al devenir, pasando por pueblos pequeños donde la gente va a la playa a pasar el rato y otros cuidan sus jardines como si fuera cualquier año de cualquier época: es toda una contradicción viviendo lo que nos ofrece la Scarfaria durante ese extraño y sugestivo viaje hacia el final de los tiempos, salpicado de dolor, de resignación, pero también de dosis de un humor suave y hermoso.

Y eso es lo que nos gusta de “Seeking a friend for the end of the world”, ese sencillez de su exposición de los detalles, esa elegancia con la que nos cuenta lo que, a pesar de ser un enorme desastre a nivel mundial, se convierte en un amena desgranar de formar de ser, de pensar y de vivir que son diferentes, que se constituyen en algo que nos llama poderosamente la atención porque se sobrepone a la desgracia.

Y, además, otro detalle: una pareja formidable: Steve Carell, con su misma cara de piedra de siempre, con ese aire de que no está en nada, pero que esta vez encuadra a perfección con ese personaje que siente que su vida nunca ha sido nada que valiera la pena y que, cuando todo da a entender que sí puede valer, entonces lo pierde todo. Y ella, Keira Knightley, una de las mejores actrices de estos días, capaz de ofrecernos en un mismo fin de semana dos personajes tan infinitamente diferentes y encontrados como la apasionada aristócrata Anna Karenina y la alocada Penny, y hacar ambos personajes con fuerza, determinación y gran capacidad histriónica. 

No tenemos mucho que agregar, sólo repetir que no es una gran película, pero nos gusta.

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