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31 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 12:24 PM
Entretenimiento 19 Enero 2013
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DÍAS DE CINE
‘Anna Karenina’
KEIRA KNIGHTLEY, JUDE LAW, AARON TAYLOR-JOHNSON, MATTHEW MACFAYDEN, KELLY MACDONALD, EMILY WATSON, OLIVIA WILLIAMS.
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Armando Almánzar R.
Santo Domingo

León Tolstoy sigue siendo, hoy por hoy, uno de los grandes novelistas universales, algo que no necesita comprobación. Y este ruso intemporal no es fácil de llevar a las imágenes. Sin embargo, a pesar de ello, nos parece que es muy posible que sea “Anna Karenina” la más sencilla para ese propósito porque, muy a pesar de las diferencias temporales, el problema que acucia a ese personaje central, a esa Anna, es prácticamente propio de siglos.

Porque la pasión exacerbada es eso, intemporal, porque una mujer (o un hombre) puede en cualquier momento, muy a pesar de vivir dentro de un matrimonio normal y corriente (aunque no excesivamente apasionado), caer en el abismo insondable de un amor tempestuoso que puede sobrevenir de cualquier manera impensada, tal vez desde el primer contacto de un apretón de manos, de una mirada, de un gesto galante.

Y si eso lo describe Tolstoy meticulosamente, Joe Wright, que ha probado con creces ser un excelente realizador, y que es incluso muy bueno cuando de rodar historias que se desarrollan en tiempos pasados (casi 70 años atrás:”Atonnement”, más de un siglo atrás, “Pride and prejudice”), nos ofrece en este caso una muy particular visión de lo que, para él, eran esos años a partir de 1874 en la Rusia de los zares.

Particular porque la puesta en escena no es común y corriente, no es lo normal de recrear a través de la escenografía, el vestuario, las características de la idiosincrasia de los personajes lo que escribiera un autor del pasado, sino que nos sorprende cuando, de buenas a primeras, casi al iniciarse la historia, vemos como utileros con vestuario propio de la época llevan una mesa y un sillón para que un personaje se acomode y escriba, o como otro personaje habla con una dama y luego sube unas escaleras para quedar entre bambalinas de teatro y ver desde ese punto de vista, rodeado de utileros varios, lo que sucede en ese otro escenario del cual acaba de salir, o como en un teatro vemos, frente a los espectadores, toda una carrera de caballos que culmina con el accidente del corcel de Vronsky.

O sea, que Wtight es innovador, es diferente, y hace notar sus cambios de punto de vista aún tratándose de una pieza clásica de la literatura.

Pero, por supuesto, no se limita a ello: la pasión desborda la pantalla en especial alrededor de la trágica figura de Anna Karenina, arrebatada por la tormenta que desata el conocimiento de su desliz, siendo ella hasta ese instante una esposa y madre feliz y normal, ese huracán de indignación que la condena a la destrucción.

Muy buena puesta en escena, espléndida de nuevo Keira Knightley como Anna, bien Jude Law, Krenin, el esposo,  y Aaron Taylor-Johnson como Vronsky  

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