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Entretenimiento 8 Diciembre 2012
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DÍAS DE CINE
‘Un método peligroso’
EL FILM ES DIRIGIDO POR DAVID CRONENBERG, UN ESPECIALISTA DE LO INTRINCADO Y LO OBTUSO
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Armando Almánzar R.
Santo Domingo

Desde nuestro punto de vista, llevar la pieza teatral de Christopher Hampton, basada a su vez en un libro de John Kerr a imágenes cinematográficas, sólo pudo ser por la tozudez de un individuo acostumbrado a acometer retos tremendos en el mundo del cine, como es David Cronenberg.

Y no porque sea este señor mejor director que muchos otros, sino por lo ya expresado: un señor que hace “M. Butterfly”, “Crash” (la del disfrute con el sufrimiento y el dolor, no la otra) o “Naked Lunch”, es un verdadero especialista en lo intrincado, en lo abstruso. Y eso es “A Dangerous Method”.

Porque la dificultad no consiste en tener que gastar dos o tres cientos millones, en increíbles efectos especiales, en un reparto de cientos, sino en algo más difícil de llevar a la pantalla sin que los espectadores salgan corriendo luego de la primera media hora.

“Un método peligroso” es un film sobre siquiatras y, aún más, es un film sobre siquiatras que a la vez son pacientes. Y no son cualesquiera los siquiatras: Carl Jung y Sigmund Freud, y junto a ellos Sabina Spierlman y Otto Gross. 

Cronenberg nos sitúa a principios del siglo 20, en 1902, para que conozcamos a Jung en su clínica, donde acaba de ingresar Sabina, completamente desquiciada, y él la somete al tratamiento de la conversación, haciendo que ella, hablando con él, deje salir poco a poco los detalles de su pasado que la han llevado a su actual condición.

Es el método que creó Freud, con quien luego Jung se comunica y discuten sobre el procedimiento, hasta el momento en que Jung se aparta del método original y ambos quedan prácticamente enemigos. En el ínterin, Jung se ha hecho amante de Sabina muy a pesar de ser casado, respetado y con hijos.

El problema entonces, como tal vez estén ya deduciendo por lo explicado, es que el único atisbo de acción que puede introducir Cronenberg en su película es el de los ataques de locura de Sabina y un par de escenas de sexo un tanto aberrado entre los amantes.

El resto, o sea, más de una hora y media, discurre en las conversaciones de Jung y Sabina, de Jung y Freud, de Sabina y Freud o de Jung y Emma, su esposa. Y eso, mis amigos, es un peso terrible en cine.      

En otras palabras, que el interés que puede (y debe) despertar este film es estrictamente intelectual para que disfrutemos de algo que fue cierto y que, además, fue importante en la historia de la cultura: las ideas de Freud y Jung en el contexto de la Europa pre-primera guerra mundial, algo que, por cierto, preconiza en un momento Jung, que tenía sus atisbos premonitorios, durante una de esas conversaciones.

Me gustó el guión, me gustaron las interpretaciones de todos ellos, Michael Fassbender, Keira Knightley y Viggo Mortensen, pero me da la impresión de que, posiblemente, la película iba a resultar más larga y hubo que cortar por lo cual la edición se resiente, nos parece que surgen cortes de hacha, bruscos y que nos restan algo de relato, como cuando llegan a USA y no vemos ni un instante de lo allí sucedido, para citar apenas un simple ejemplo.

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