http://images2.listindiario.com/image/article/411/680x460/0/18EDACB0-1DE1-4402-9183-DD5F4E5DA7DB.jpeg
Entretenimiento 29 Diciembre 2012
0 Comentarios
Tamaño texto
DÍAS DE CINE
‘La vida de Pi’
LA EDICIÓN, EN SU COMBINACIÓN CON LA FOTOGRAFÍA, DEJAN AL ESPECTADOR PASMADO ANTE TANTA BELLEZA Y UNA RECREACIÓN DE ESA AVENTURA EN EL MAR Y EN LA TIERRA QUE ES UNA MARAVILLA
Compartir este artículo
Armando Almánzar R.
Santo Domingo

Cuando se habla de grandes directores vivos casi siempre se mencionan los mismos; Scorsese, Spielberg, etcétera. Y es muy posible que este autor de quien escribimos hoy no sea tan considerado, tal vez por tener un nombre chino, muy a pesar de que, precisamente, Zang Yimou y Wong Kar Wai también son orientales y son nombres más en boca de los amantes del cine.

Pero Ang Lee tiene credenciales como para colocarse en medio de cualquier grupo de los mejores. Cintas como “The Wedding Banquet”, “Eat, Drink, Man, Woman ”, “Sense and Sensibility” y “Brokeback Mountain” no son como para pasar el rato comiendo palomitas, son una muestra de verdadera, ineludible conciencia cinematográfica. 

El único borrón que puede citarse de Lee en esos años de los 90 hasta el presente es “Hulk”, y es un fracaso algo disculpable porque si falló, fue por ambición y no por carencia de recursos: quiso convertir un héroe del cómic en un ente con demasiados ribetes sicológico-filosóficos.

Y ahora, Ange Lee se desborda a sí mismo: desde que se ilumina la pantalla también nuestros ojos, nuestros sentidos, nuestra mente y nuestra imaginación se iluminan, nos sentimos colmados, arrastrados por un relato que nos va llenando más y más a medida que pasan los minutos.

Porque la historia que nos cuenta no es una simple y superficial aventurita de ese tal Pi, que en verdad Piscina Patel, sino toda una inmersión en un ámbito filosófico que está siendo absorbido por el personaje desde que es un chico de cinco años hasta que le vemos contar su vida a un escritor occidental, quien, escuchándolo, se siente tan embebido en el relato como nosotros mismos.

Pi discurre desde niño en un sendero que es muy poco frecuente. Su familia es india, pero india católica, pero él no comprende la idea del padre haciendo que se sacrifique el hijo por los demás, y así se lo manifiesta a un sacerdote. Le atrae también la religión de su país, y expresa su admiración por Visnú, el dios que habita en el cosmos y que sueña lo que hemos sido y somos. Pi oscila entre una creencia y otra, no se siente atado a ninguna y, precisamente, el relato que nos cuenta de su vida y las de los suyos cuando el padre decide vender los animales de su zoológico y mudarse a Canadá buscando mejores oportunidades para la familia, es una especie de prefiguración de las ideas que ha llegado a plasmar en su mente.

Lo que sucede a Pi durante ese viaje por barco (tomen en cuenta que la historia de ese viaje desarrolló hace muchos años, a mediados de la década del 50), el naufragio, el bote salvavidas, la cebra, la hiena y el tigre de Bengala, eso que relata al escritor que le entrevista, y que luego cambia cuando los japoneses investigan para el seguro del barco, es, ténganlo en cuenta, un símil de sus creencias, de todo aquello que ha llegado a creer durante sus años de vida en lo que se refiere a la vida y los dioses.

Admirablemente fotografiada, en un estupenda versión en 3-D que esta vez sí lo es, con unos efectos especiales asombrosamente bien logrados, con detalles de la edición en su combinación con la fotografía que dejan al espectador pasmado ante tanta belleza y ante una recreación de esa aventura en el mar y en la tierra que es una maravilla, con una sutil pero excelente musicalización y con interpretaciones magistrales de todos esos señores desconocidos: Suraj Sharma (Pi mayor), Irrfab Khan (Pi joven), Adil Hassain (Santosh) y Tabú (Gita Petal), demuestran, una vez más, que las estrellas serán eso mismo, pero casi nunca son tan buenos como estos ignotos señores que se ha sacado de la manga Ang Lee, porque los otros sí conocidos, Rafe Spall, el escritor, y el famoso Gerard Depardieu, breve como el cocinero, son roles menores, sobre todo comparados con los dos que caracterizan a Pi como adolescente y adulto. Todo ello nos lleva a afirmar que este film es uno de los tres o cuatro mejores de todo este 2012.

COMENTARIOS 0
Este artículo no tiene comentarios
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario Contraseña