Un equipo de investigadores del Instituto de Investigación en Ciencias
de Alimentación (CSIC y Universidad Autónoma de Madrid) han patentado un
derivado de la clara de huevo
que tiene multitud de propiedades culinarias: es más manejable, puede
volver a montarse pasado un tiempo y crea espumas ligeras y suaves. El
nuevo producto tendrá numerosas aplicaciones en la alta cocina.
El derivado se obtiene después de tratar la clara de huevo pasteurizada con una enzima que rompe las proteínas en fragmentos de pequeño tamaño en un proceso denominado hidrólisis.
Al tener su origen en la clara de huevo, se compone exclusivamente de
proteínas y no tiene grasas ni azúcares.
"Se trata de producto muy
atractivo para cocina dulce y salada por todas las propiedades que
tiene. En repostería y pastelería se puede emplear para la elaboración de bizcochos, cremas y merengues más ligeros", ha explicado el cocinero Mario Sandoval, quien ha colaborado con la investigación.