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25 Octubre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 5:34 PM
El Deporte 12 Febrero 2013
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EL TAMARINDO
Entre historias y anécdotas, Mota inaugura estadio
LA JUVENTUD DE ESE SECTOR CUENTA AHORA CON UN PARQUE APTO PARA COMENZAR UNA CARRERA EN EL DEPORTE DE BÉISBOL
  • Simbólico. Ruddy Hernández, primer dominicano firmado para el profesionalismo al momento de lanzar el primer pitcheo en la inauguración del estadio de béisbol familia O´Malley en el Tamarindo.
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Pedro G. Briceño
Santo Domingo Este

La niñez y juventud deportiva de El Tamarindo se “sirvió dos veces con la cuchara grande” al disfrutar de un par de manjares, uno de ellos quizás nunca observado en la historia del béisbol dominicano. El otro, tener a su disposición un hogar que si se lo proponen puede garantizarle éxito, fama y dinero.

De la mano de Manuel Mota, trescientista en el béisbol invernal (.333), las Grandes Ligas (.304) y mucho mejor bateador en el campo caritativo, los jóvenes de este empobrecido sector pudieron observar en un mismo escenario a Osvaldo Virgil, Ruddy Hernández, Juan Marichal, Ellis Pérez y el propio Mota.

Quizás las varias decenas de asistentes al complejo de béisbol y de educación de Mota conocen que los arriba mencionados llevan el béisbol en sus venas, empero pocos saben que en ese pequeño espacio figuraban juntos las personas que colocaron las primeras piedras para que este pasatiempo penetrara con furia en los corazones de los dominicanos.

Virgil fue el primer quisqueyano en Grandes Ligas (1956), Hernández el primer firmado (1950), el primero en iniciar los andares por los circuitos minoritarios (1954) y autor de la primera victoria por un lanzador dominicano (1960). Marichal, único nativo con un nicho en el Salón de la Fama (1983), primer no hitter (1963), así como el primero en conquistar una veintena de triunfos (25-8 en 1963).

Mientras que Pérez tiene la distinción de ser el primero en llevarle a los dominicanos la transmisión de los partidos de Grandes Ligas (1963), cuya sagacidad y persistencia logró imponerse a los inconvenientes que marcaban la época, que para entonces se veía como un hecho casi imposible que las ligas mayores pudieran ser escuchadas en una isla caribeña como Dominicana. Mota, dueño del promedio más elevado en la pelota dominicana (.333), el primer manager en ganar una Serie del Caribe (1971), primero en arribar a 700 y 800 hits en la Liga Dominicana y por un buen tiempo líder de hits como emergente en la gran carpa, marca que fue superada por Lenny Harris, quien aún mantiene el liderato con 212.

A ellos se unieron en el acto donde se inauguraba el estadio de béisbol familia O’Malley en la comunidad El Tamarindo personalidades con una larga historia como el ex jugador Jesús Rojas Alou, Tomás Troncoso, Osvaldo Cepeda y Cepeda, además de Roosevelt Comarazamy.

La presencia de estas personalidades dio inicio a un encuentro para la historia donde los protagonistas dieron apertura a una serie de historias, anécdotas y remembranzas sobre los principales acontecimientos que dieron origen a la presencia de los dominicanos en las Grandes Ligas.

Mientras ellos narraban aquellos momentos épicos vividos en una juventud que amaba y respiraba béisbol, niños y jóvenes escuchaban con atención, muchos de ellos sin conocer bien la trayectoria de los personajes, quienes por unas tres horas hicieron olvidar la propia apertura del estadio que les esperaba a sus espaldas.

300 pesos de salario
“Recuerdo que ganaba 300 pesos mensuales con el Escogido y en una ocasión le pedí un aumento salarial al presidente del club de ese entonces, Moncho Imbert, su respuesta fue que debía ganarle al menos ocho partidos ese año”, narra Marichal durante su intervención en la cual contó parte de su historia como lanzador, en la que plasmaba éxitos y sinsabores. Esto aconteció en 1958-59 y a pesar de que venía de lanzar 245 entradas con Michigan City en la roockie League, Marichal como cada año se enfundó en la camiseta de los Leones y la respuesta a Imbert fue una sólida foja de 8-3, su mayor cantidad de victorias en una campaña en la que lanzó 102.1 de entradas. A los pocos días fue llamado por la secretaria de Imbert a lo que el lanzador acudió un poco preocupado. Tras entrar con timidez a la oficina recibió un sobre de parte del presidente de los escarlatas. El mismo contenía el remanente equivalente a 200 pesos por cada mes de la temporada de ese año.

Y así Pérez contó las travesías que hizo para llevarle a los dominicanos la transmisión de los partidos de las Grandes Ligas, hecho que se convirtió en un gran boom en el país. Cepeda y Cepeda y Troncoso narraron parte de las historias vividas en esas transmisiones. Mientras que Hernández, muy poco conocido por las últimas generaciones de dominicanos hizo el viaje desde Puerto Rico para estar presente en el acto, en un gran esfuerzo, pues tiene la pierna izquierda amputada.

Tras finalizar los recuerdos los cuales fueron escuchados con atención y aplaudidos con fervor, una multitud de niños y jóvenes esperaban a los invitados especiales con bolígrafos en manos para una sesión de autógrafos y así tener recuerdos memorables de los protagonistas.

Entre las personalidades que asistieron a la actividad estuvieron Roberto Cordones, director de embellecimiento, el mayor general Pedro Cáceres Chestaro; vicealmirante Juan Manuel Soto, Mayor general piloto, Israel Díaz; el señor Tony Leyba entre otros. El niño marvin Rafael Pérez realizó la invocación a Dios. 

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EL ESTADIO

Luego de un par de horas entre historias y anécdotas, los invitados pasaron a la inauguración del estadio Familia O’Malley, en honor a Walter y Peter O’Malley, por décadas propietarios de los Dodgers de los Angeles, franquicia que tuvo la distinción de establecer en el país la primera academia de Béisbol, el Campo Las Palmas, en Guerra y donde se desarrollaron un gran grupo de peloteros dominicanos.

Es un estadio que tiene dimensiones de 320 por los laterales, 335 por la parte intermedia y 388 por el prado central. Consta de graderías, tanto por las áreas de la antesala, la inicial y en el pentágono.

Durante el acto, paracaídas de la Fuerza Aérea Dominicana tuvieron a su cargo una actuación que deleitó a varios cientos de residentes en el Tamarindo.

Mientras que luego se procedió al lanzamiento de honor, el cual tuvo a cargo de Hernández, fue recibida por Virgil, mientras que Mota fungió como bateador de honor.

El acto
La fundación Manuel Mota presidida por el ex jugador y su esposa Margarita tuvieron a su cargo la parte organizativa del acto donde se entregaron placas de reconocimientos a parte de los pioneros en el béisbol de Grandes Ligas. Estos fueron Virgil, Hernández, Marichal, Felipe Rojas Alou, quien fue representado por su hermano Jesús, así como a Julián Javier, quien tampoco estuvo en el encuentro.

También las diferentes calles de la fundación tienen por nombres a los ex peloteros mencionados, además de otras figuras de gran historia en el béisbol como Tetelo Vargas, quien a los 49 años conquistó el cetro de bateo en el béisbol invernal con .355 en 1953.

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