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editorial

Las cojeras del "Superate"

De las tarjetas “Supérate”, que forman parte de un conjunto de bonos de ayuda del gobierno, dependen unos cuatro millones de dominicanos, especialmente pobres y envejecientes.

Este es uno de los programas asistenciales más importantes del gobierno porque con estas ayudas mensuales se satisfacen necesidades elementales de individuos y familias.

Cuando ese dinero falta porque se reportan problemas de validación de la tarjeta de los beneficiarios o porque algún avivato usurpó identidades y se embolsilló el bono, se desencadena una verdadera tragedia para el usuario y su familia.

Desde hace tiempo, el sistema presenta cojeras.

Con frecuencia, muchos beneficiarios dejan de percibir sus ayudas por hasta tres meses y no reciben explicaciones satisfactorias o convincentes.

Cuando esto ocurre, centenares de ancianos y personas depauperadas se ven obligadas a formar largas y lentas filas bajo carpas o soportando sol para llegar hasta las oficinas del programa en busca de información.

Esta es la parte más penosa, tanto como la frustración de no recibir los pagos mensuales o la incertidumbre de si seguirán siendo asistidos por el Estado, porque muchos de ellos padecen discapacidades físicas para aguantar en las filas.

Se han recibido quejas, inclusive, de que no son bien tratados por el personal ni los policías o militares que vigilan las oficinas.

Estos ciudadanos no son necios pordioseros. Son personas por cuya dignidad, y sobre todo su pobreza, están compelidas a buscar y recibir estas ayudas.

Por tanto, es inaceptable que jueguen con sus expectativas y con sus necesidades o que los sometan a un ir y venir a las oficinas del programa en una búsqueda infructuosa de sus ayudas.