Editorial 24 Enero 2013
Comentarios 1 - último digitado en 24 Ene a las 8:40 AM
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Otra vergu¨enza

Hace tres años, el joven ingeniero Wilson Alejandro Amparo Luna fue abatido a tiros en el sector Los Cacicazgos, de esta capital, por pistoleros pagados por un narco que lo confundieron con otra persona a la cual, posteriormente, hallaron y balearon, dejándola herida. Los acusados del crimen, tres denominados sicarios, admitieron el hecho.

Pero la justicia, a estas alturas, no ha resuelto nada porque el juicio ha sido reenviado once veces. Mañana supuestamente se reanudará y de seguro que se repetirá la vergonzosa historia de los reenvíos.

Es demasiado evidente que en este caso funciona una bien articulada estrategia para no llevar a los acusados al tribunal, alegando que no tienen abogados o que los abogados de la defensoría pública están de vacaciones, o apelando a otros incidentes jurídicos que los abogados llaman “chicanas”.

Este es uno de los tantos casos semejantes en que una justicia lenta o manipulada exaspera, frustra, desalienta e irrita a cualquier ciudadano que pretenda confiarse a ella como la mejor instancia para que los delincuentes y criminales expíen sus culpas ante la sociedad.

Y si se trata de los familiares, más grande es la indignación, la burla, la humillación que sienten cuando observan que los casos escandalosos de criminalidad se demoran en los tribunales, al conjuro de los subterfugios o artimañas legales que el Código Procesal Penal consagra para “garantizar” los derechos de los imputados.

Es vergonzoso que este país tenga un código que solo es “garantista” para el criminal y el delincuente, quienes por lo regular reinciden en sus fechorías, y no para proteger y garantizar al ciudadano la seguridad, la tranquilidad o la justicia oportuna, cuando sus derechos o su dignidad son vilmente desconocidos o atropellados por los enemigos de la ley.

El caso del malogrado ingeniero Amparo Luna es otra muestra de lo mal que andamos en esta materia y de por qué la impunidad se ha enseñoreado demasiado en nuestra sociedad.

 

COMENTARIOS 1
Comentó: Veaney
De: República Dominicana
Vivimos de verguenza en verguenza,de ser condenados por cortes de derechos humanos, de extranjeros que nos trazan pautas, soberbios ex ministros caules proconsules nos dictaminan criterios. Pobre Duarte, en tu bicentenario, tu Patria RD es un papel de ínfima utilidad.
24 Ene 2013 8:40 AM
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