ENFOQUE

Sequías: pasado, presente y futuro

Emilio Armando Olivo / Especial para LISTIN DIARIO
Santo Domingo

Hay que llover sobre mojado, para darnos cuenta de lo que realmente es llover y mojar el ambiente.

Los citadinos creemos que una simple llovizna en las ciudades llenas de cemento y asfalto es realmente que está lloviendo cuando corre un chin de aguas por las cunetas. Las lluvias tienen muchas razones de variaciones, pero para conocer de sequías no hay que tener cien años de edad. Quienes tienen más de 85 años deben recordar muy bien la sequía del centenario (1944), pero los más jóvenes recordamos la de los años 1960-61.

El pasado y el presente nos indican que las lluvias tienen un gran componente cíclico y es cierto, pero el mal o los males mayores no descansan en estos, sino en factores que debemos ver todos los ciudadanos del país y el mundo. Es que estamos matando nuestro planeta, nuestro medio ambiente por doquiera, pero como vivimos y queremos este país, nos preguntamos: ¿Qué debemos hacer?

El presente, hoy, quiera Dios que cambie rápido con buenas lluvias en las montañas, el llano y las ciudades, en especial las cuencas hidrográficas, pero tendemos a olvidar muy fácil y por esto los ciclos nos sorprenden.

El cambio climático nos está afectando cada vez más, pero en esta isla o en el país, ¿Qué está pasando y qué debemos hacer? Debemos preguntarnos cuáles fenómenos naturales nos afectan, pero también nuestras acciones como la deforestación y sus efectos.

En este “Listín Diario”, hemos escrito muchas veces sobre las sequías, sobre deforestación, sobre forestación cuál sea la modalidad si es con maderables, frutales o simplemente forestar, pues aunque las lluvias vienen con los ciclos, si no tenemos cobertura boscosa no saldremos nunca a flote. Debemos seriamente forestar nuestro país, en especial las montañas, y dentro de estas las que están en las zonas altas y cercanas al próximo desierto de América, Haití.

La necesidad de agua es tan vital que en muchas partes, si no en todo el planeta, tendremos guerras por ella, pero también por la leña o el carbón, llámese energías. Si vemos lo que pasa en el vecino país y no estoy diciendo que la culpa de las sequías es causadas por ellos, allá o aquí, debemos .

Así como hemos hablado de la importancia de la educación debemos hablar de otros temas y concertarlos para bien de todos, como serían los casos de forestar el país seriamente y ampliamente, tener diez Quisqueya Verde, con reformas agrarias forestales militares o civiles, con fomento masivo de maderables tradicionales como los pinos o cedros, con bambú corriente o las guaduas, con frutales tradicionales o innovadores como las macadamias o melocotones, con palmeras o simplemente, sembrar.

Otro aspecto es sembrar el país de represas con múltiples usos, para no perder una sola gota de agua hacia el mar, almacenarlas y en lo posible que permitan, además de su uso para consumo humano, como vemos las carestías actuales,  para irrigaciones variadas desde el de inundación a los presurizados, como el de goteo, magnífico para lomas y montañas.

Ahora bien la pregunta de los millones es determinar cómo hacerlo, dónde obtener el financiamiento, quiénes les darían el debido seguimiento, si son proyectos del momento o personales, compromisos país y generaciones por venir o qué hacer. Dependería de todos.

Conocemos casos de países como Estados Unidos, Japón, Taiwán o Israel, que pueden servirnos de ejemplos o de motivación, pero necesitamos liderazgo serio, capaz, honesto y comprometido con nuestro destino, que los eventos no nos arropen.

Tenemos el capital humano básico (la semilla). Podemos conseguir el capital económico a condiciones muy favorables y variables, pero necesitamos el capital de decisión país (el político partidario, empresarial, religioso, ecologistas, académicos y soñadores como lo fue Duarte).

Si estas sequías que históricamente hemos tenido no nos sirven de motivación, ¿qué debemos esperar? Si mañana inician las lluvias solo las recordaremos cuando vuelva la sequía y cada vez estas son más frecuentes, pues siempre tendremos lluvias y sequías, es como el amor y la paz.

Entonces amemos a nuestro país y procuremos la paz para el desarrollo.   

REPRESAR EL AGUA PARA NO DESPERDICIAR
Sembrar el país de represas con múltiples usos, para no perder una sola gota de agua hacia el mar, almacenarlas y en lo posible que permitan además de su uso para consumo humano hacer para irrigaciones variadas de acuerdo a las necesidades.

LIDERAZGO
Para enfrentar la sequía se requiere compromiso
Países como Estados Unidos y Japón podrían servir de ejemplo, pero se necesita un liderazgo serio, capaz, honesto y comprometido con el destino de la nación.