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ENFOQUE

La minería: Oportunidad para el patrimonio de AL

EL SECTOR MINERO HA SIDO EL MAGO DETRÁS DEL "MILAGRO" DE LA REGIÓN DE AMÉRICA LATINA
  • Dato. El Informe de Global Mining muestra como para cinco empresas mineras de gran escala, por cada empleo directo creado, se generan casi siete empleos indirectos.

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Jacqueline Mora
Especial para LISTÍN DIARIO
Santo Domingo

La actividad minera  ha jugado un rol fundamental en la transformación y crecimiento de algunos países de América Latina, a través de la generación de empleo, la capacidad del Gobierno de generar ingresos para apoyar las reformas y mantener la estabilidad de la moneda.

La Inversión Extranjera Directa (IED) es de especial importancia en el sector.

Además del incremento en las divisas, las inversiones requeridas son cuantiosas para países de bajos ingresos y el “know-how” necesario es muy especializado para poder realizar la actividad de manera rentable.  

El Departamento de Minería del Banco Mundial, en su publicación de Global Mining, mostró resultados para cinco empresas mineras en América del Sur: Chile, Perú y Bolivia. 

Estas empresas generaron exportaciones anuales de US$4,000 millones, ingresos fiscales de US$400 millones, pero todo esto implicó una inversión de US$6,200 millones.   

Desde el año 2007 la economía mundial viene sufriendo una fuerte contracción debido a una profunda crisis del sector financiero -inmobiliario.  

Esta crisis provocó pérdidas grandes financieras a los inversionistas, y a la vez incrementos en los precios de los activos reales, tales como los minerales y recursos naturales: petróleo, oro y níquel, entre otros. 

Esto así debido a un incremento en la demanda de dichos activos como fuente de protección ante la crisis de confianza en el sector financiero existente.

Aquellos países con alta influencia de los recursos naturales, sobre todo explotados parcialmente comenzaron a ser muy atractivos para atraer capitales.  

En este contexto, América Latina se ha convertido en el milagro económico del último quinquenio. 

Inversión extranjera directa
Un factor fundamental de este éxito lo constituye el incremento en la inversión extranjera directa, gran parte de la cual se ha destinado al sector minero. 

 En el año 2007 América Latina y el Caribe (ALC) recibieron el 16% del total de IED mundial, mientras que este porcentaje se incrementó a 30% en el año 2010. 

Mientras en el período 2000 - 2005 la IED promedió US$67,000 millones en la región, en el año 2010 este valor fue de US$103,000 millones; en promedio, en los próximos cinco años se espera un incremento de 54% (Eclac, 2011).   

El 65% de esta inversión fueron fusiones y adquisiciones, de las cuales el 30% correspondió a transacciones en el sector de la minería, representando un 42% del total de la IED de la región por este concepto.  

Para nombrar algunos ejemplos, en el año 2010 la IED representó el 36% del IED total para Brasil, y el 53% de la IED en Chile.  

Para Colombia la IED en minería representó para 2010 un 30% del total, mientras que en Bolivia para el período 2004 - 2008 el 56% de la IED fue destinado a sectores asociados a recursos naturales, un 34% al sector minero. 

El incremento en la IED del sector fue también posible debido a que ya existían en la región iniciativas en marcha para incentivar el sector.  

Durante los años 90 varios países de ALC decidieron otorgar incentivos para la inversión en minería como motor fundamental de crecimiento.  

Tras la crisis internacional y el nuevo flujo de IED, la posibilidad de hacer fusiones y adquisiciones con estas empresas que ya habían iniciado alguna actividad, hace todavía más atractiva la región para invertir en un contexto de incremento de precios, debido a la posibilidad de rentabilizar a corto plazo la inversión, en un contexto de incertidumbre. El impacto en el crecimiento fue relativamente rápido.  

De hecho, en el período 2006-2010 (inicio de crisis), los países con una influencia mediana - alta del sector minero en América Latina mostraron una tasa de crecimiento promedio de 4.7%, comparado con un promedio de 3.9% para la región.   

Mayor flujo de capitales
La inversión extranjera en minería provoca un mayor flujo de capitales a la región en otro tipo de capitales y estabilidad macroeconómica.  

La inversión en minería genera ingresos significativos para el Gobierno, lo cual provoca una mejor perspectiva financiera a futuro, disminuyendo el riesgo país.  

Esta disminución del riesgo país incentiva la entrada de otras IED y un mayor flujo de capitales y deuda. Se estima que en aquellos países de alta influencia de la minería en la región, los ingresos por esta actividad representan el 21.4% de los ingresos del Gobierno.   

Para el decenio 1998-2008 se estima que en Perú y México los ingresos por la actividad minera representan aproximadamente un 8% del total de los ingresos, mientras que en Bolivia y Chile este porcentaje está entre un 15.2%-19%, respectivamente.  

Impacto en el empleo
El empleo es uno de grandes beneficiados con la expansión del sector, mejorando con esto la situación de pobreza.  

Debido a que la industria es intensiva en capital, se tiende a pensar que el impacto en empleo es bajo.  Sin embargo, varios estudios han demostrado que el impacto indirecto en empleo y en las remuneraciones es significativo.  

De hecho, el Informe de Global Mining muestra como para cinco empresas mineras de gran escala, por cada empleo directo creado, se generan casi siete empleos indirectos.  

Estas empresas generaron más de 38,000 empleos, de los cuales 5,100 empleos fueron directos en la mina, 14,500 correspondía a contratistas a tiempo completo tanto para la operación como inversiones en la mina y 18,700 empleos en empresas suplidoras, sub-contratistas y servicios. 

De estos empleos el 80% era ocupado por trabajadores locales. 

Pero el impacto es todavía mayor al tomar en cuenta los salarios que reciben estos empleados.  

Los empleados directos y contratistas devengaban salarios que eran 170% - 250% superior al promedio de otras empresas, lo que provocaba un estímulo para la economía entre 1.4 - 5.7 veces superior para minería que para otras industrias.

Todo lo anterior se traduce en mayores ingresos, una mejor capacidad del gobierno en invertir en salud, educación y desarrollo, así como en estabilidad macroeconómica.   

En los últimos 20 años la pobreza ha disminuido significativamente en la región. Sin embargo, esta reducción se ha producido principalmente a partir del año 2005, ya que desde finales de década de los 80 hasta principios de los años 2000 el por ciento de población en situación de pobreza se mantuvo estancado alrededor de 28%.

Ya para el año 2008 el por ciento de la población en situación de pobreza había disminuido a 17%.  

Los países que mostraron mayores disminuciones tienen una influencia mediana o alta del sector: Brasil, Ecuador, Perú, Colombia, Guatemala y Bolivia.  

La actividad minera trae consigo otros efectos positivos indirectos.  

Por lo general estas empresas realizan inversiones en infraestructura que benefician a la comunidad, como es el caso de carreteras, inversiones en energía, escuelas y hospitales, entre otros.  

A la vez traen consigo metodologías y organización que son traspasadas a las empresas relacionadas en sus procesos de servicios y provisión.  

Por su naturaleza, los riesgos asociados al desarrollo del sector son también altos, pero su forma de mitigación ha sido estudiada ampliamente.  

Impacto ambiental

Un riesgo relevante es el impacto ambiental en los recursos renovables y por ende su impacto se siente en otros sectores como la agricultura.  

En estos casos es crítico  contar con mecanismos que aseguren el cuidado de estos recursos mediante inversión en renovación y tratamientos.  

Por otro lado, el riesgo de agotamiento de los recursos, debe ser planificado para evitar una caída drástica en la actividad tras el cierre de las minas.  

En este caso, la inversión efectiva de los recursos de las exportaciones debería ser invertida en mejoras en la productividad de la economía que incrementen la capacidad de desarrollo de nuevas industrias a futuro.  

Otro elemento es el impacto cultural.  
En muchos casos los trabajadores involucrados son foráneos o de migración interna lejana.  

En algunos países esto provoca problemas en la integración de estos con la población del lugar, rupturas familiares e incremento de prostitución.

Actividades de integración proactiva comunitarias y desarrollo de facilidades para la integración familiar son necesarias. Un efecto que se ha observado en algunos países es el conocido como el Dutch Desease “Enfermedad holandesa”.

El incremento de las exportaciones de manera rápida provoca una apreciación de la moneda local, afectando la rentabilidad de otras actividades de exportación mucho antes de la capacidad de las empresas de incrementar su productividad.  

En este caso las políticas monetaria y fiscal deben reaccionar para evitar efectos negativos en otros sectores.  

Finalmente y no menos importante, el incremento significativo en los ingresos fiscales ha provocado en algunas economías aumentos de la corrupción.  

Se hace necesario establecer mecanismos transparente de utilización de los ingresos por la actividad minera y rendición de cuentas.  

En resumen, el desarrollo del sector minero ha sido clave en la última década en América Latina, sobre todo ante la reciente crisis internacional.  

El desarrollo del sector ha permitido mejorar las cuentas fiscales y con ellos la inversión social y la estabilidad económica. 

Todo esto ha motivado otras inversiones hacia la región y mayor flujo de capitales.  

Esto, combinado con el impacto en el empleo (directo e indirecto), y la utilización de mejores prácticas ya desarrolladas en otros países para mitigar los impactos indirectos, ha hecho del sector minero el mago detrás del “milagro” de la región en los últimos años.  

La autora es Jacqueline Mora, economista y socia fundadora de Analítica, empresa dedicada a análisis económico y planificación e implementación de estrategias de negocios.

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