http://images2.listindiario.com/image/article/418/680x460/0/1717A1DD-275B-486B-AD0C-43ACFE8E195A.jpeg
Listin Diario
28 Agosto 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 6:06 PM
El tenista dominicano Víctor Estrella pierde 6-4 segundo set frente a Borna Coric en la segunda ronda del USA Open
Economía & Negocios 31 Enero 2013
0 Comentarios
Tamaño texto
CON EL SUDOR DE SU FRENTE
El trabajo en la calle los hace fuertes
CARRERA. DOÑA MARÍA Y DON JOSÉ SE DEDICAN A LAVENTA DE DULCES Y BEBIDAS EN LA CALLE DESDE HACEMÁS DE 20 AÑOS, DESDE QUE DEJARON SAN JUAN
  • Trabajo. Doña María Sánchez abandona de vez en cuando su lugar de venta de dulces y visita el puesto de mabí de su compañero de toda la vida, don José Ramírez.
Compartir este artículo
Windler Soto
windler.soto@listindiario.com
Santo Domingo

Hace más de 20 años que María Sánchez y José Ramírez abandonaron junto a sus ocho hijos su natal Las Carreras, en la provincia San Juan, en busca de mayores oportunidades en Santo Domingo. Aquí se han dedicado a la venta de dulces y bebidas a un lado de la calle, actividad que les ha dado las posibilidades económicas que la escasez de lluvias les quitó en su lugar de origen.

A pesar de las dificultades que implicaron abandonar su lugar de origen con una familia numerosa y luchar por hacerse un hueco en la economía, la sonrisa de doña María evidencia la satisfacción que años de arduo trabajo proporcionan. De ellos puede decir que ha sacado una casa en el sector Los Ríos y haber criado a todos sus hijos, quienes la han llenado de una cantidad de nietos que le es difícil recordar.

En San Juan se dedicaban a cultivar las cerca de 100 tareas que todavía poseen, pero las inclemencias y la escasez de humedad provocaron que decidieran salir de allí. Según cuentan, las pocas cosechas de gandules y yuca no eran suficientes para el sustento de toda la familia, por ello decidieron buscar nuevos horizontes. La capital parecía ser su principal opción. Aquí han trabajado por más de dos décadas.

A falta de algún familiar donde quedarse, don José tomó la iniciativa de probar suerte en la “gran ciudad”. Vino solo y trabajó en la construcción hasta que pudo ir a buscar a su esposa y a sus hijos. “Mi esposo vino primero y luego me mandó a buscar”, recuerda.

Desde que llegaron vivían en una casa rentada, en las cercanías del Mercado Nuevo de la Duarte, pero ya poseen su propia casa en los alrededores del kilómetro nueve de la autopista Duarte donde ambos ahora encuentran su fuente de recursos económicos.

Desde que doña María vino a Santo Domingo puso sus manos a la obra, aportando recursos para el sustento de su extensa familia. Su primera labor era la elaboración y venta de dulces en el mercado cerca de su hogar.

Por varios años se dedicó a cocinar dulces caseros, pero una vez en el sector Los Ríos empezó a vender dulces menos artesanales que compraba para luego vender.

“Cuando llegué aquí empecé a hacer dulces para vender en el mercado. Después vinimos a Los Ríos y puse una paletera”, relata doña María mientras atiende un cliente.

El negocio de vender dulces en el kilómetro nueve fue reportando buenos beneficios, hasta que se animaron a incursionar en la venta de bebidas refrescantes o “mabí”. Los hay de chinola, limón y tamarindo, entre otros.

Hablar de cuánto dinero venden diariamente no les es fácil. Su afirmación al respecto es que “la cosa está dura. Pero vendemos cositas. Como RD$800 (diarios) yo vendo en la paletera y él vende cositas porque ahora que está haciendo frío se vende poco”.

En ocasiones han recurrido al financiamiento, pero para obtenerlo se han refugiado en los préstamos informales que consiguen muy cerca de su lugar de trabajo.

Sus hijos ahora son grandes y viven en diferentes sectores de Santo Domingo. Aunque ninguno de ellos fue a la universidad, sus padres tienen la satisfacción de que cada día se esfuerzan para realizar sus diferentes labores y se han alejado de la delincuencia y otras actividades penadas por la ley. “Hay uno que trabaja en un camión, hay otro que tiene una camionetaÖ Todos trabajan porque la cosa no está para no hacer nada”, cuenta doña María con cierta satisfacción. “Con estos trabajos hemos podido levantar nuestros hijos, hallamos la comida e hicimos un ranchito... una casita de bloques”.

Informalidad
El sector informal tiene un gran peso dentro de la economía de República Dominicana. En el año 2000 el 50.8% de las personas ocupadas operaban en el sector informal, y en el 2005, este porcentaje se elevó a 56.2%. Estas cifras provienen de la Unidad de Información Social (UIS) del Secretariado Técnico de la Presidencia, publicó dominicanaonline.org.

Si se desagregan, se observan incidencias y aumentos significativos en algunos sectores particulares, por ejemplo, en el caso de la agricultura y la ganadería, el empleo informal creció de 81 a 88% del año 2000 al 2005; en el sector construcción hubo un aumento del 77 al 85%, en el comercio subió de 61 a 70% y en el sector transporte y comunicaciones, el empleo informal aumentó de 69 a 73%.

Esta informalidad en el mercado de trabajo refleja precariedad estructural y representa más que un reto para el país.

Aunque la economía informal se ha asociado frecuentemente a países en desarrollo y economías emergentes, todos los sistemas económicos, participan de ella. Esta economía no solamente causa un daño patrimonial a los ingresos del Estado, porque se dejan de percibir los impuestos de una parte importante de la población, con el consiguiente quebranto económico. Ha sido criticada duramente por quienes alegan que sirve a menudo para disfrutar indebidamente de beneficios sociales, subvenciones y subsidios, al ocultar una parte de las rentas. 

PERSPECTIVAS
La economía informal genera entre la mitad y las tres cuartas partes de todo el empleo no agrícola en los países en desarrollo. Aunque no es posible generalizar con respecto a la calidad de los empleos informales, con frecuencia implican malas condiciones laborales y está relacionada con el aumento de la pobreza.

El empleo informal puede tener características como falta de protección en casos como el impago de salarios, obligación de hacer sobretiempo o turnos extraordinarios, despidos sin aviso ni compensación, condiciones de trabajo inseguras y ausencia de beneficios como las pensiones, el reposo por enfermedad o el seguro de salud. Esto cuando el trabajo no es independiente.

La resolución sobre trabajo decente y economía informal adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo en 2002 pidió brindar atención a las necesidades de trabajadores y unidades económicas en la economía informal, con énfasis en un enfoque integrado desde la perspectiva del trabajo decente.

COMENTARIOS 0
Este artículo no tiene comentarios
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario Contraseña