Santo Domingo.- AFrei Betto le gusta orar y escribir. Los demás oficios y actos de su vida cotidiana están subordinados a estos dos placeres. Cuando lo dice, le brillan los ojos como si estuvieran proyectando un espejo invisible. Se siente orgulloso de haber contribuido al auge de la conciencia social en América Latina en la lucha contra las desigualdades.
Su hablar es pausado, pero firme. El tono de su voz es seguro y convincente. Sus palabras no dan lugar a segundas lecturas. Su nivel intelectual no es segundo de nadie. Se enorgullece de pertenecer a la congregación de los dominicos, la primera orden religiosa que denunció el genocidio en las Américas y que enseñó al mundo a entender la fe religiosa desde la condición social de América Latina.
Frei Betto llegó una mañana del “mes más cruel” (según la bendición del poeta T.S. Elliot al abril de todos) a Listín Diario acompañado del poeta Mateo Morrison, subsecretario de Estado de Cultura y fue recibido por la directora del Listín Digital, Alicia Estévez, la redactora Li Misol y Rosé Paulino, Yanela Zapata y Geraldine Díaz, integrantes del programa “Periodistas por un año”, entre otros. Más que un desayuno o un encuentro formal, significó un intercambio de ideas entre profesionales de distintas generaciones sobre el mundo de los libros, la cultura y algunos problemas del mundo de hoy.
La Literatura
Sus principios estéticos son muy definidos y están por encima de cualquier preferencia ideológica. Por eso no teme definir la neutralidad de su literatura desde el punto de vista formal: “Escribo por una necesidad fisiológica, por algo compulsivo. No utilizo la ficción para hacer política, todo lo contrario, para mí solo existe la literatura hermosa, nunca hago literatura con mensaje, ni de derecha ni de izquierda”.
Recuerda a “Los hermanos Karamasov” y “El pequeño príncipe” como dos libros que lo marcaron en su juventud. La impresión que le causó el francés Antoine de Saint-Exupéry ha sido fundamental en su incursión en la literatura infanto juvenil: “He escrito varios libros dedicados a los niños y jóvenes. Uno de ellos, “Alucinado sonido de tuba” está siendo traducido en España por el grupo SM. Es una ficción juvenil que trata la historia de un niño que un día al salir de la escuela es apresado por la Policía. Otro libro juvenil, “El vencedor”, trata sobre el consumo de drogas y el drama de una familia rica frente al hijo vinculado al tráfico de estupefacientes.
Frei Betto lamenta que el alto precio de los libros sea un factor determinante, junto al analfabetismo que los niveles de lectura en América Latina sean hoy tan bajos: “En Brasil hay 190 millones de habitantes y de ese total el promedio de lectura es de 2.5 libros leídos por habitante cada año. Esa cifra es alarmante si la comparamos con Argentina, por ejemplo, donde se leen como promedio 6 libros por habitante al año.
A pesar de que en Brasil existen 20 millones de analfabetos virtuales, se lee mucho, pero esa lectura se enfoca en las revistas que se insertan en los diarios de manera gratuita. En un país de las dimensiones de Brasil solamente hay un total de 500 librerías, mientras que esa misma cantidad de comercios dedicados a la venta de obras literarias se encuentra solamente en la capital francesa. En la actualidad, el Presidente Lula ha iniciado un proyecto de crear una biblioteca pública en cada municipio de Brasil, lo que arrojaría un total de 5,600 locales de ese tipo. Es un proyecto muy ambicioso que piensa llevarse a cabo, fundamentalmente, con donaciones”.
Sobre el bajo nivel de la producción editorial en Brasil Betto narra una anécdota: “En Brasil una tirada normal de un libro oscila entre los 2 y los 5 mil ejemplares, lo cual es muy bajo en comparación con el total de sus habitantes. Mi libro “Fidel y la Religión” vendió en Cuba un total de 1 millón 300 mil ejemplares, mientras que en Brasil se hicieron 23 ediciones de ese libro y el gran total no llegó a las 200 mil copias”, dijo.
Sobre la literatura de Autoayuda, el éxito editorial de Paulo Cohelo y el predominio de la televisión, el sacerdote brasileño consideró: “Tengo muchos autores preferidos. Hay muchos escritores de hoy que son clásicos pero que no pasarán a la historia porque no son muy conocidos. En eso tiene que ver mucho la mirada de los editores. En relación con Paulo Coelho, es digno reconocer que ha creado una obra que estimula la lectura y que invita a la gente a ser solidaria, Pero eso no significa que lo que él escribe esté concebido con un lenguaje literario”.
Betto asegura que el auge de este tipo de subliteratura se debe al vacío con el que viven las personas, un vacío creado por la sociedad de consumo que prima en la actualidad. Asegura que la gente busca los libros de superación con tantas ansias como si se tratara de la droga para saciar en ellos el deseo de felicidad. “Para la televisión, la felicidad es la suma de esos placeres. Hay toda una imposición de cosas que nos vuelve consumistas y no ciudadanos. Estamos poniendo nuestra felicidad en lo material que está fuera y no en lo infinito que cada uno lleva dentro para lograr ser feliz. Así que queremos ser parte de lo que está de moda porque le tenemos miedo a la singularidad, a salirnos del patrón porque entonces no encontraremos la felicidad anhelada”.
Entre otros temas tratados, Betto se refirió al celibato como un producto de la propia evolución de la religión, toda vez que desde la iglesia primitiva, todos los sacerdotes se casaron: “Pero más que el celibato, entre las dos posturas que mantengo en mi lucha en favor de la modernidad de la iglesia, se encuentra el derecho que tiene la mujer a ser sacerdotisa”.
El teólogo está inmerso en su labor eclesiástica. Con independencia de su intensa actividad intelectual y literaria, su vocación religiosa es la primera causa de su vida. A su accionar cotidiano en las comunidades, junto a los más necesitados, ha creado varios grupos de oración de acuerdo a las características personales de los individuos que lo integran. Hay grupos de intelectuales, de jóvenes estudiantes, de amas de casa y de personas que han abandonado las inconductas para entregarse a la vocación de fe. Y a dirigir estos grupos se ha consagrado con fervor y humildad.
Frei Betto llegó a la República Dominicana el pasado 28 de abril invitado por la Secretaría de Estado de Cultura para impartir una conferencia magistral en la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo y su presencia en el LISTÍN DIARIO obedece a una invitación especial cursada al fraile dominico por la dirección del periódico. Frei Betto fue invitado para impartir una conferencia magistral en representación del país invitado: Brasil A favor del bien social
El sacerdote y escritor Frei Betto comparte su historia de lucha en beneficio de los más pobres (( LITERATURA ((SOCIEDAD (( HISTORIA (( TESTIMONIO Amigo personal del presidente Luís Inácio Lula da Silva y padrino de la hija del cantautor Chico Buarque, Carlos Alberto Lib‚nio Christo, más conocido como Frei Betto, nació el 25 de agosto de 1944 en Belo Horizonte (Minas Gerais). Es un fraile dominico, teólogo de la liberación y autor de más de 50 libros de diversos géneros literarios y de tema religioso. A principios de los años sesenta, estudió y realizó trabajos como periodista. En 1964 fue encarcelado y torturado durante 15 días. En 1969 fue detenido otra vez, y pasó cuatro años en la cárcel debido a su oposición política al régimen militar. En 1973, al recuperar la libertad, se mudó a una favela en la ciudad de Vitoria. Allí desarrolló un grupo de apoyo a los perseguidos políticos. Durante esos años estudió teología, filosofía y antropología. En los años ochenta asesoró a algunos gobiernos socialistas sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Con esa misión viajó a Cuba, Checoslovaquia, China, la Unión Soviética, Nicaragua y Polonia. En Cuba escribió uno de sus libros más famosos: “Fidel y la religión”.