BUENOS AIRES.- La prensa está bajo acoso en muchas partes de América Latina, y el caso argentino ilustra la gravedad y las altas proporciones que están adquiriendo esas coerciones.
Un mes después de poner en vigor una ley de medios audiovisuales que despojó de sus licencias de operar radio y televisión a varias empresas, el gobierno arremete con un decreto que limita la venta de diarios y revistas a los canillitas, controlando así el sistema de distribución de periódicos, una medida que solo tiene parangón con una que tomó en 1945 el dictador Perón.
Antes de eso, sindicatos de camioneros alentados y apoyados por el Gobierno han bloqueado las salidas de las plantas de varios diarios, los más importantes de esta capital, para impedirles circular.
Este es el ominoso telón de fondo que acoge hoy la apertura de la 65va Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa, cuya agenda está repleta de casos en los que predominan severas presiones de gobiernos para reducir el ámbito de libertad del periodismo independiente.
Venezuela, Aruba, Colombia, Bolivia, El Salvador, Uruguay y Brasil, están hoy en el foco de la atención de la SIP debido a las leyes, disposiciones o planes aún por concretar que propician la más abierta censura contra la prensa o la hacen susceptible de las más diversas formas de represalias y revanchas por parte de gobiernos intolerantes con vocación dictatorial.