Oí hablar de la obra de Dany Laferrière de la boca y los estudios de un irlandés hace apenas un par de semanas.
Para este pasado miércoles, Laferrière habría ganado el premio literario Médicis 2009, el más importante de Francia después del Goncourt. Crucial para mi argumento es el hecho de que Laferrière no es francés, es de origen haitiano.
Hace un par de semanas, mi nuevo amigo irlandés me dijo que no me preocupara si yo era dominicana y no conocía el talento vecino de Laferrière, pues éste había vivido gran parte de su vida en Canadá. Sin razón ni justificación para mi ignorancia, en ese momento soñé poner en alto las relaciones dominico- haitianas. Si embargo, me arropó más bien la culpa—por ser cómplice del manto invisible con el que los dominicanos olvidamos a Haití; y agradecí a Clive por el regalo de su conocimiento.
No está de más mencionar que el premio es otorgado cada año a obras cuyo reconocimiento no es proporcional a su calidad. También es importante notar que existe una categoría aparte para obras extranjeras dentro del premio Médicis. Esto significa por un lado que a pesar de haber escrito unas veinte obras, el talento de Dany Laferrière no había sido dignamente reconocido mundialmente hasta ahora; y por otro lado, que no está siendo juzgado como un escritor extranjero de habla francesa. Haitiano o canadiense— ambas nacionalidades quizá—su francofonía está a la par con los escritores del continente europeo.
Este es un logro importante para Haití.
‘L’Enigme du retour’, obra galardonada, trata los temas del exilio, la identidad y el paso del tiempo.
Como muchos de sus libros, Laferrière presenta un retrato autobiográfico en el que describe su regreso a Haití luego de la muerte de su padre, exiliado en los años 60 por el dictador Papa Doc.
La originalidad de su obra radica en la elegancia de su prosa y se destaca por una musicalidad que respira aires de poesía. Su uso maestro de la palabra proviene de su ferviente convicción en la necesidad de comunicar. Para Dany Laferrière la comunicación toma forma en el verbo y el verbo se hace completo en el diálogo que se establece entre lo escrito y lo hablado.
A través del diálogo, las ideas, los principios y las posiciones cambian, asegura Laferrière.
Diálogo entre escritor y lector que le permite a Laferrière construir un puente y regresar a su país natal, diálogo para hacerle frente al pasado dictatorial haitiano, diálogo entre países francófonos, diálogo frente al exilio, diálogo de la diáspora, diálogo que me hizo algo menos ignorante, diálogo para levantar finalmente el manto invisible... diálogo, diálogo, ¡diálogo!