La formación profesional y técnica es un elemento de suma importancia en la oferta educativa que podemos presentar a la juventud.
Ciertamente esta formación profesional es un reto para nuestro país que necesita técnicos profesionales en vistas a un buen desarrollo socioeconómico. Para Muchachos y Muchachas con Don Bosco esta área reviste una importancia de primera magnitud, pues es una buena respuesta ante las necesidades de nuestros muchachos y muchachas en situación de extrema pobreza.
Nuestros acuerdos con el Infotep nos han abierto siempre las puertas a este campo y queremos adentrarnos en él tanto en cantidad como en calidad en una forma mucho más consistente, creciendo fuertemente en estos próximos años.
Como consideramos que la formación profesional y técnica debe estar al alcance de todos, estamos iniciando unos cursos de Nivelación Transversal de Base en vistas a capacitar a los adolescentes y jóvenes que se ven excluidos por no tener el requisito del grado escolar necesario.
Esto lo podemos hacer gracias a la financiación del Gobierno de Castilla la Mancha a través de la ONG Jóvenes y Desarrollo en un programa a realizar en los próximos tres años a través de ocho centros por los que pasarán más de mil muchachos y muchachas.
En estos procesos de capacitación técnica es necesaria la coordinación y articulación con las Secretarías de Educación y con la Secretaría de Trabajo y, aunque esto es difícil, es de suma importancia para dar las respuestas más oportunas, dejando amarrados todos los cabos de un verdadero desarrollo.
Para ello ponemos en la base el “Saber hacer” que es la guía y la estructura de la formación y el aprendizaje técnico. Aquí, las diferentes Unidades de Competencias originan los diseños de los módulos necesarios para adquirir las capacitaciones y acreditaciones, de tal manera que los sujetos “sepan hacer” verdaderamente los oficios que necesitamos y para los que se han capacitado.
Si a esto le añadimos una buena enseñanza del “Saber”, del “Saber ser” y del “Saber relacionarse, articuladas desde el “Saber hacer”, estamos dando una verdadera “formación integral”.
El resultado o el producto al que podemos llegar de esta manera es un tipo de persona con una capacitación profesional, con una visión de la vida y con una antropología que hace posible una sociedad de rica convivencia y destacado desarrollo.
¡Asumamos el reto de la formación técnico profesional de nuestro País como un reto a asumir e invitamos a todos a colaborar y a trabajar para que los más desfavorecidos alcancen un verdadero desarrollo!