Baní puede sacar mayor provecho económico a su mina de sal, siempre que pueda contar con una refinería moderna y con eficaces políticas para mercadear el producto aquí y fuera del país.
Esa mina, sin embargo, no produce como se debe desde hace tres años. Está condenada a un inminente cierre, que sería lo peor.
Como el ayuntamiento ha aprobado convocar a una licitación para que una compañía mixta (cabildo y sector privado) se ocupe de explotar la sal, sin haber dado muchas informaciones al pueblo, se levantaron sospechas sobre la transparencia de esa futura concesión.
Pero ayer quedaron despejadas esas aprehensiones, al producirse un acuerdo entre las principales autoridades provinciales que conlleva estudiar la formación de un órgano autónomo, pero propio del ayuntamiento y con la integración de ciudadanos prominentes, para manejar el proceso de licitación de la mina y su manejo, explotación y comercialización de la sal refinada.
Es la mejor solución y el LISTÍN DIARIO, que animó a las partes a alcanzar este consenso, se siente satisfecho de haber aportado su grano de arena para que Baní pueda recibir los mayores beneficios de su mina de sal, certificada como una de las de mayor calidad en el continente.