Las autoridades antidrogas y de la Procuraduría General han admitido tener informes de que un grupo de sicarios colombianos planea cometer en el país atentados contra la vida de connotadas personalidades.
Las primeras revelaciones las hizo el periodista César Medina, actual embajador dominicano en España, sobre la base de informes confidenciales a los cuales tuvo acceso. Lo felicitamos por ese ejercicio de alerta y de responsabilidad ciudadana.
De acuerdo con esos informes, los primeros objetivos de esa trama serían el general Rolando Rosado Mateo y el senador por Baní, Wilton Guerrero. Ambos han declarado poseer semejantes informes, lo que indica que estamos en presencia de una real amenaza contra sus vidas y, consiguientemente, contra el esfuerzo que ellos y otras autoridades despliegan para librar al país del terrible flagelo del consumo y tráfico de drogas.
A quienes han observado los procesos de guerra interna que los narcos han protagonizado en países donde se les cierra el paso a su negocio no les sorprenden estas posibilidades. Están siempre presentes y, a menudo, se manifiestan en secuestros, asesinatos o atentados entre ellos mismos, cuando alguien falla en el negocio tratado.
Es hora de colocar en máxima alerta a los organismos que están llamados a preservar la seguridad ciudadana para neutralizar a estos sicarios y hacer malograr sus macabros planes.
Y es hora de que el país sea ampliamente informado de esos planes, como una forma de desalentarlos y mostrar a la nación los grandes peligros que la acechan en la medida en que los narcos pretendan utilizar sicarios para atentar contra la vida de personalidades públicas, sean civiles o militares.