Ciento cuarenta y tres personas acusadas de violar la Ley 583 sobre secuestro, con sus diferentes modalidades, guardan prisión en diferentes cárceles del país, lo que representa el 0.7% de la población penitenciaria.
Del grupo, 31 están presos sólo por secuestro, pero el resto está acusado tanto de esa infracción como de otros delitos graves asociados.
Conforme con las estadísticas de la Dirección General de Prisiones, 20 internos guardan prisión por homicidios, 10 por robo y homicidio, 5 por violación sexual, 3 por drogas, 14 por robo y asociación de malhechores y los demás con otros delitos como porte ilegal de armas, golpes y heridas.
El informe establece que dos internos se encuentran detenidos desde 1999 por secuestro, cuatro en el 2001, 11 en el 2002, 16 en el 2003, 12 en el 2004, 10 en el 2005, ocho en el 2006, 16 en el 2007, 32 en el 2008 y 32 en el 2009.
El rango de las edades de los internos es de 18 a 68 años de edad, siendo el grueso más grande con edades entre 26 a 35 años.
El niño raptado el pasado lunes por desconocidos en el sector Embrujo I de Santiago y rescatado en Mao, es el último caso de esta modalidad de crimen que parece que crece como una industria en el país, a pesar de que cuando el hecho está ligado al narcotráfico la Policía los ha podido resolver o los criminales han fracasado.
En torno a ese caso fueron enviados a la cárcel de Rafey de Santiago, Jessica Santos Sánchez (prima de la madre del niño), Agustín Rodríguez, Ivelisse Rodríguez y José Rafael Ramos (Chelo). El grupo de plagiadores pedía un rescate de un millón para liberar al niño.
Otro caso es el del joven Eduardo Antonio Baldera Gómez, secuestrado hace más veinte días en Nagua, quien alega que se escapó de sus paptores luego de 23 días de cautiverio, en la comunidad Villa Vásquez, de la provincia Montecristi.
En torno a ese caso se encuentran presos en el penal de La Victoria Elersido Díaz Cordero, Virgilio A. Burgos Prado, Carlos Paulino Lachapel y Yefri Valentín Rosario Colón (Geuris), mientras que en la cárcel de Nagua guardan prisión Leodimir Quezada Rojas y su esposa Norkeli Alvarado Bonilla.