Santo Domingo.- La madrugada del domingo 28 de junio fue el desenlace de la crisis que se venía observando en Honduras. Militares del país centroamericano depusieron al presidente Manuel Zelaya y el parlamento le destituyó, estableciéndose un nuevo gobierno encabezado por Roberto Micheletti.
Desde el momento en que se inició este proceso, las noticias empezaron a fluir. Uno de los mecanismos de mayor trascendencia al generar ruido y propagar de manera casi instantánea la noticias fue la Internet, específicamente las distintas redes sociales.
La “web 2.0” o red social, volvía nuevamente a asumir un papel protagónico en la difusión de las noticias y opiniones de todo un conglomerado respecto a asuntos de interés global. La inmediatez de recursos de “microblogging” como Twitter y las propias redes sociales (siendo Facebook la más recurrida) ha permitido que la propia tecnología se suplante a sí misma y que a través de ella corra la información, suplantando los correos electrónicos masivos que, si bien aún forman parte de la cultura del “pásalo”, carecen de esa rapidez de los mensajes de 140 caracteres o menos.
Igual que como ya viene siendo común cada vez que ocurren desastres naturales, guerras o revueltas internas en un país, Internet ofrece al usuario información de primera mano, sin filtros que oculten la verdad y casi de forma inmediata, convirtiéndose en un canal de expresión y comunicación de suma importancia en medio de los conflictos políticos.
Esto es explicado en el blog ALT1040.com: “Entre golpes de estado, intentos de censura y cortes de electricidad, queda Internet, los teléfonos celulares y sobre todo Twitter, que por su simpleza y facilidad de actualización funciona como excelente canal de actualización de lo que está pasando.
Muchos de los “twitteros” que durante la jornada del domingo estuvieron “pegados” a Internet, siguiendo el acontecer hondureño, se hicieron eco de denuncias que llegaron desde medios como Telesur, quienes informaron a través de su página web que una de las primeras medidas tomadas por el gobierno golpista hondureño fue el cierre de los medios locales que venían transmitiendo los sucesos en la nación, y mantener un cerco comunicacional que incluía Internet.
En tal sentido se enmarcó la denuncia del dirigente agrario Rafael Alegría -citado por Telesur- al señalar que las principales cadenas de radio “no permiten entrar (a los hondureños) para informar al pueblo lo que está sucediendo” y que sólo estaban operando los medios de comunicación al servicio de Micheletti, lo cual, puntualizó, es una amenaza a la libertad de prensa”.
Sin embargo, las expresiones de repudio hacia lo ocurrido en Honduras no parecen ir en la misma línea de los usuarios de este país. Al entrar a blipea.com, red social de mensajería instantanea muy al estilo de Twitter, pero para público hondureño, se puede observar que la mayoría de los mensajes van dirigidos en contra del depuesto presidente y criticando su política de acercamiento a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).
Bajo las etiquetas o “hashtags” #honduras y #crisisHN, utilizadas para una ubicación más fácil de los comentarios, varios usuarios también han expresado su descontento por el contenido que aparece en los canales de televisión, como es el caso de un usuario bajo el pseudónimo de “corp”, quien denunció que en plena crisis política el canal 5 transmitía un programa de crónica social.
Alternativas
Otros han decidido dar un paso al frente, como “Kratosgodow” y denunciar que se ha sacado del aire la señal de CNN y suministrando vías alternativas para poder verlo vía Internet, como la página Justin.tv, y mensajes que llaman a la información de los “catrachos”, puesto que “las televisoras no transmiten la realidad, necesitamos estar informados”.
Una denuncia similar la hace “HunterHN” a través de la misma red de Blipea: “Los medios de comunicacion locales estan haciendo caso omiso a la eventualidad en Honduras”. En este aspecto, se manifiesta uno de los principales problemas de la difusión por Internet: el hecho de que no toda la población tiene acceso a ésta, y que quienes la tienen pertenecen, en gran parte, a los estratos sociales que se oponían a Zelaya, por lo cual no es extraño que la mayoría de los comentarios respecto al golpe sean en apoyo al nuevo presidente.
Ya Twitter había demostrado su efectividad en la cobertura inmediata con anterioridad en el caso de las elecciones iraníes y las protestas de la población ante las denuncias de fraude en las pasadas elecciones en la nación del medio oriente.