Las posibilidades que brinda Internet son inmensas. La información y el conocimiento están ahora, como nunca antes, al alcance de millones de seres humanos. La interacción del ciudadano con los medios de comunicación sufrió una transformación cuyo mayor símbolo es la horizontalización de la oferta comunicacional.
Un medio electrónico se ahorra los costos de distribución, circulación e impresión. Sacar un producto de calidad en la web con una baja inversión económica es relativamente sencillo.
Desafortunadamente, los medios digitales de República Dominicana son mediocres. La manipulación de la información, la tergiversación del contenido están a la orden del día en el ámbito electrónico de la comunicación. Otros se dedican sin rubor a reproducir noticias trabajadas por los medios impresos, o simplemente son murales de notas de prensa. Los más emblemáticos son vitrinas digitales de la frustración y resentimiento de sus creadores.
La línea gráfica y el diseño de los portales también carecen de calidad estética. Lejos estamos los dominicanos de tener medios digitales con la calidad en contenido e innovación de sitios como Huffingtonpost y Político (Estados Unidos), Rebelion.org (España) o La Silla Vacía (Colombia).
Un periódico electrónico debe concebirse para darle a la información un tratamiento y enfoque que supere las maneras tradicionales del periodismo. Desperdiciar las amplias ventajas de Internet recurriendo al facilismo o cediendo a la tentación de los resentimientos en vez de crear unos códigos de comunicación renovados y con alta calidad, no sólo es una lástima, sino una oportunidad para que las escuelas de comunicación cumplan con su misión de innovar y desarrollar propuestas mediáticas audaces.