Puntos de vista 10 Septiembre 2010
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TRIBUNA ABIERTA]
Una crisis en tiempos de paz
Daris Javier Cuevas

Agosto del 2007 y Septiembre-Octubre del 2008 serán recordados en la historia económico-financiera contemporánea como los periodos en que explotó en el mundo la primera crisis financiera del siglo XXI, y a la vez, hija legítima de la Globalización económica.

Arrastrando con ello el crecimiento floreciente de 4.6% registrado en la economía mundial durante el periodo 2003-2007, cuyo epicentro se originó en USA.

La historia económica nos recuerda que desde 1819 la economía mundial ha transitado por fuertes periodo de crisis o Crash cuyas características y causas tienen como denominador común la especulación.

Este fenómeno se incuba, desarrolla y se multiplica en los mercados de valores y bancario. Es así como para el año en cuestión se registra por primera vez la gran crisis en USA, el cual tuvo como causa el impago generalizado de hipotecas, quiebras bancarias y cuyos efectos fueron incremento del desempleo, contracción en la producción agrícola y una fuerte desaceleración en la industria.

Los años subsiguientes han sido escenario de crisis en la economía mundial, sin embargo, la de mayor trascendencia y repercusión fue la registrada en el 1929, siendo referente de todas las crisis posteriores ya que esta es conocida como la Gran depresión de los años veinte y solo comparable con la del 2008 por su magnitud e impacto en las diferentes economías y la lentitud para la recuperación, razón por la cual se conoce como la Gran recesión.

En la cronología y contextos en que se han generado cada crisis, nos encontramos que han sido precedidas de acontecimientos bélicos que involucran una parte importante de las grandes Economías o diatribas entre las grandes naciones y diferencias ideológicas, sin embargo, la crisis del 2008 es la primera que se produce en tiempo de paz y donde el mundo apuesta por el entendimiento y la solución amigable de los conflictos.

En su nuevo libro Caída Libre (Free Fall), el Economista Norteamericano Joseph Stiglitz sostiene que la crisis no fue algo que simplemente ocurrió en los mercados financieros; fue creada por el hombre; fue algo que Wall Street se hizo a sí misma y al resto de nuestra sociedad. En efecto, en el mercado inmobiliario inició el problema cuando este negocio comenzó hacer atractivo ya que los precios de las hipotecas se incrementaron de manera acelerada y se registró un incremento de esta actividad muy fuerte que llegó a superar los U$ 700 mil millones para el 2007.

Junto al dinamismo del mercado inmobiliario, en el sistema financiero se generó una liquidez que debía ser invertida en crédito para hacerla rentable. El crecimiento de los precios de los inmuebles tenía un límite: el crecimiento de esos precios en 2006 fue de 3.4%, mientras que la tasa de interés llegó a 7.75%.

Esto provocó que se iniciara una espiral de incumplimiento de pagos de las hipotecas producto de que se había otorgado créditos a personas que no calificaban para un financiamiento.

Es así como se ofrecieron hipotecas a un tipo de clientes de alto riesgo a los que se identificaron como los “ninja” (no income, no job, no assets; o sea, personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo, sin propiedades) y cobrarles más intereses, porque había más riesgo. Además, decidieron conceder créditos hipotecarios por un valor superior al valor de la casa que compraba el ninja, porque, con el citado boom inmobiliario, esa casa, en pocos meses, valdría más que la cantidad dada en préstamo.

A este tipo de hipotecas les llamaron “hipotecas subprime” ya que son las que tenían más riesgo de impago, siendo “hipotecas prime” las que tienen poco riesgo de impago. Pero resulta que existen las “Normas de Basilea”, que exigen a los bancos de todo el mundo que tengan un capital mínimo en relación con sus activo y que el capital de ese banco no sea inferior a un determinado porcentaje del activo. Entonces, si el banco está pidiendo dinero a otros bancos y dando muchos créditos, el porcentaje de capital sobre el activo de ese banco baja y no cumple con las citadas normas de Basilea.

Para encubrir los créditos NINJA se inventaron una figura llamada titulización en el cual las entidades bancarias empaquetaban las hipotecas -prime y subprime- en paquetes que se llaman MBS (Mortgage Backed Securities, o sea, Obligaciones garantizadas por hipotecas). O sea, donde antes tenia una determinada cantidad hipotecas sueltas, se consolidaron en paquetes menores de hipotecas o, en los que había de todo, prime y subprime.

Financieramente estas operaciones fueron correctas, estos paquetes (MBS) fueron bien calificados por las agencias de rating, que dan calificaciones en función de la solvencia. Es así como los bancos de inversión colocaban fácilmente las mejores hipotecas, a inversores conservadores, y a intereses bajos. Algunos bancos de inversión lograron, de las agencias de rating una recalificación excelente (AAA).

Los genios financieros de Wall Street crearon otro instrumento importante denominado Credit Default swaps o cobertura por riesgos crediticios con el objetivo de diversificar los riesgos y obtener mayores intereses y que ¨ en realidad igualmente diseñado para engañar a los reguladores, eran tan complejos que amplificaban el riesgo (Joseph Stiglitz, Ob. cit), Generándose así una Crisis en tiempos de paz.

El autor es Economista.

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