Puntos de vista 8 Septiembre 2010
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REFLEXIÓN DEL ALMA
Violación leyes dominicanas
Leonor Porcella De Brea

La impunidad campea por nuestro país como gacela salvaje, aquí se estila que los intrépidos con poca vergu¨enza hagan lo que les plazca, especialmente muchas personas políticamente influyentes que hacen lo que les venga en ganas; sin embargo, no todas las injusticias tienen siempre solución.

Hemos visto en diversos programas de televisión la ingerencia de intrusos en terrenos donde los dueños tienen sus títulos, imperando el poder con pocas variantes; en otros casos, la lentitud de las autoridades en poner el orden es sorprendente, conscientes que se trata de otra forma de infringir las leyes dominicanas, y no parece que a nadie le interese. Hablando de infracciones, mencionamos las Áreas Protegidas Nacionales, que deben ser respetadas tanto por dominicanos como por extranjeros, y no sucede así; un ejemplo fehaciente ha sido La Bahía de las Águilas, donde entendemos que vendieron una considerable cifra de metrajes en desmedro del país.

Lo reciente fue Los Haitises, cuando Medio Ambiente permitió la ingerencia interesada para la construcción de la cementera que hubiera hecho mucho daño a la ecología y al medio ambiente. Muchas veces los conceptos de los ministros del Gobierno son errados; menos mal que negaron el permiso de esa construcción que hubiera extinguido ese bello lugar; aunque existen indicadores del daño hecho porque cortaron mucha vegetación, que ayuda a todas la especies marítimas y terrestres que deben prevalecer en áreas protegidas como en los Hatises.

Hubo una noticia preocupante, no sabemos la razón de su divulgación ya que Medio Ambiente la desmintió. Se trata de los invernaderos. Se dijo que el cobro para la producción de vegetales de parte de esos directivos, era de dos millones de pesos. La producción alimentaria es la sangre nacional, no debe tener impuestos por ninguna razón.

La ligereza con que se cobran impuestos es muy peligrosa porque el descontento a nivel nacional es decepcionante; considerando que la situación económica de la nación no es buena, se gastó mucho dinero en las elecciones parciales, ahora se debe sacar de donde sea; no obstante, no se puede matar a la gallina de los huevos de oro, que es el pueblo dominicano, no es humano poner más impuestos que agravarían: la miseria, el hambre, el desempleo, el cierre de pequeñas empresas, especialmente las más humildes, la disminución infantil en escuelas y universidades, el alza del trasporte que empieza sus profundas quejas, el alza de la electricidad y de la canasta familiar. Todo este rosario de amarguras lo traerá el impuesto de los carburantes. ¿Qué cosa peor que esta nos podrá ocurrir, que no sea otro terremoto como en Haití? El Señor nos está protegiendo, consciente de que Haití y República Dominicana comparten la misma isla y solo Haití sufrió esa tragedia interminable para ellos.

Si ese caos no nos tocó, nuestros gobernantes han de pensar que a nuestra buena gente no le puede llegar una catástrofe de impuestos que nos atrasen, llámense indexación, sencillamente, el dinero no alcanza para todas las necesidades.

La prudencia hasta en los gobiernos es imprescindible para la vida humana, si se tira mucho de la soga, se rompe. República Dominicana no es un país barato, por el contrario, la energía eléctrica es una de las más costosas de Latinoamérica, los alimentos tampoco están al alcance de los más pobres; cuesta mucho vivir en esta nación. El Estado está consciente de esta situación, no existe nada que no sepa, de manera que quizá pueda rectificar ese impuesto que traerá desgracias a la nación dominicana.

Ojalá se piense en el malestar general y en la pobreza. Que el Señor inspire a nuestro Gobierno.

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