Puntos de vista 3 Septiembre 2010
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VIVENCIAS
Para estos tiempos
Juan Francisco Puello Herrera

No quiero pecar de exagerado, alarmista o milenarista por la afirmación que hacemos, la mayor de las veces sin fundamento alguno, de que estamos en el final de los tiempos y de que el mundo acabará pronto. No me atrevo a profetizar nada al respecto; por aquello que expresaba san Agustín de evitar  decir que el tiempo pasado fue mejor que el presente, ya que las virtudes son las que hacen los buenos tiempos, y los vicios los que lo vuelven malos.  Prefiero escribir para estos tiempos, los que estamos viviendo, que de alguna manera son los signos de los tiempos. Y qué mejor forma de manifestarlo que citando la Segunda Epístola  de Pedro 3-18.

En esta epístola nos hace una nueva llamada a la santidad. ¿De qué manera? Cultivando la santa conducta y la piedad, esperando y acelerando la venida del Dios, en el que los cielos, en llamas, se disolverán, y los elementos, abrasados, se fundirán; esperar confiados en lo que nos tiene prometido el Señor: nuevos cielos, y nueva tierra, en los que habite la justicia.

Por fe, no tengo duda de que estos acontecimientos se producirán, pero debe encontrarnos preparados, sin manchas ni tachas, para cuando estemos frente a frente ante el Señor de señores, testimoniemos  la paz que vivimos. Pero hay que estar alertas, para no caer en la trampa de los disolutos que confunden con palabras altisonantes, pero vacías, que seducen con las pasiones desenfrenadas y el libertinaje.

Las promesas de libertad de aquellos que son esclavos de la corrupción no convencen a nadie. Por esto hay que crecer, pero en la gracia y el conocimiento del único Señor y Salvador nuestro Jesucristo. Para estos tiempos y todos los tiempos él y sólo él, es nuestra única esperanza. 

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