Entre los deberes de las autoridades que son elegidas o nombradas en un pueblo está el deber de preservar vidas y propiedades. Son dos deberes que, sobre todo en la Policía, aparecen de manera muy clara, pero también en el campo de la justicia: preservar vidas.
Esa preservación de la vida nosotros lo tenemos muy claro y sabemos que es necesario. Cuando en un país, en una sociedad no se están preservando las vidas, está fallando esa sociedad en su organización en una de sus finalidades y en el uso de uno de sus deberes.
Preservar propiedades, tal vez dolorosamente preservar y defender propiedades, aparece más claro en nuestros tiempos porque el amor a lo económico, el amor a las riquezas hace que las propiedades aparezcan más importantes que la vida; y hemos de recordar, que la vida es y ha sido siempre, como sentido humano de la historia, más importante que las propiedades.
Ese equilibrio, preservar vidas y propiedades, fue antiguamente un deber de las autoridades y de todo aquel que tiene que ver con los pueblos. Lo fue, pero lo sigue siendo y lo será también en el futuro.
Hasta mañana, si Dios,
usted y yo lo queremos.