El desfile del orgullo gay de Nueva York, uno de los más antiguos y grandes del mundo, se volvió ayer un carnaval de carrozas, música y bailes para celebrar la histórica decisión del estado de legalizar las bodas entre homosexuales.
Cientos de miles de personas se regocijaron en las calles de la ciudad con la nueva ley, promulgada apenas dos días antes, que da a las parejas homosexuales los mismos derechos matrimoniales que a todos los demás.
Una multitud de simpatizantes ovacionaron al gobernador Andrew Cuomo mientras se aprestaba a presidir el desfile. El viernes firmó el proyecto de ley histórico que hizo de Nueva York el sexto estado norteamericano que extiende plenos derechos matrimoniales a las parejas de homosexuales.
“Nueva York ha enviado un mensaje a la nación”, dijo Cuomo antes de comenzar la marcha por la Quinta Avenida. “Es hora de que haya igualdad en el matrimonio”.
Algunos de los asistentes llevaban pancartas que decían “Gracias, gobernador Cuomo” o “Promesa cumplida”.
La multitud, detrás de barricadas colocadas por la policía, saludó la marcha.