El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se mostró ayer convencido de que no será necesario convocar elecciones anticipadas antes de fin de año, como se había apuntado en el caso de que su programa de gobierno no supere la cuestión de confianza a la que será sometido este mes.
En un mensaje dirigido a la asociación Promotores de la Libertad, perteneciente a su partido Pueblo de la Libertad (PDL), Berlusconi recordó los logros del gabinete desde el inicio de la legislatura en 2008, gracias al respaldo de la mayoría conservadora en el poder.
Al respecto, indicó que "sería imperdonable que por meros intereses personales dicho apoyo se viera reducido, traicionando el mandato y la confianza de los electores".
"Si esto pasa, volveremos a recurrir a los electores, que sabrán a quién dar su voto, aunque estoy seguro de que esto no sucederá", concluyó el jefe del Gobierno italiano en alusión a su ex aliado Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de los Diputados y cofundador del PDL.
Las palabras de Berlusconi llegan en vísperas del esperado discurso que Fini dará mañana para cerrar la fiesta del movimiento Futuro y Libertad por Italia (FLI), en el que se considera que puede anunciar la creación de un nuevo partido.
Por el momento, y tras su expulsión del PDL, Fini se ha limitado a crear un grupo parlamentario autónomo con sus seguidores tanto en la Cámara de los Diputados como en el Senado cuyo voto es todavía clave para la estabilidad del Gobierno, aunque todas las voces apuntan a que más tarde o más temprano dará forma a un nuevo partido político.
Otro de los puntos más importantes en el mensaje de Berlusconi fue su decisión de dejar fuera del programa que se someterá a la cuestión de confianza la propuesta de ley sobre el llamado "proceso breve", que acorta la duración de los procesos y que supondría la suspensión de los dos juicios que tiene pendientes el primer ministro.
Este es un punto sobre el que los seguidores de Fini habían expresado en numerosas ocasiones sus reticencias y que podría haber supuesto el mayor escollo para superar el examen.
Berlusconi, no obstante, defendió el proyecto de ley, que en enero obtuvo el sí del Senado, pero quedó parado cuando su tramitación llegó a la Cámara de los Diputados.
Aseguró que se trata de una "norma justa" y "absolutamente necesaria" y arremetió de nuevo contra la izquierda, que, dijo, quiere hacerla parecer "un escándalo" a través de sus periódicos afines.