Juan Pablo Duarte se encontraba en Venezuela desde el 6 de abril de 1845. Luego de haber sido desterrado de su patria el 22 de agosto de 1844, decide retornar a la República Dominicana al enterarse nuevamente de que un grupo de dominicanos intentaba restaurar la independencia del país, que había sido anexada a España por Pedro Santana. De inmediato, para abril de 1862, Juan Pablo Duarte se incorpora nueva vez con la intención de buscar ayuda en Venezuela para luego embarcarse a prestar sus servicios a favor de restaurar la libertad vendida de su pueblo.
Para tales fines se valió de su amigo el doctor Elías Acosta, quien era Ministro de lo Interior del gobierno venezolano y quien intentó ayudarle, pero no pudo ser posible, ya que éste renunció más tarde a su cargo.
El 20 de enero de 1863, Duarte sostiene un encuentro con su tío Mariano Díez, quien había llegado recientemente de Santo Domingo y quien procedió a informarle a su sobrino la situación del país y de la alegría que había provocado a muchos dominicanos saber que el Padre de la Patria aún vivía y que estaba dispuesto a salvarlos nuevamente.
Más tarde, el 7 de octubre de 1863, llega a Caracas Manuel Rodríguez Objío, poniédose a las órdenes de Juan Pablo Duarte y pasando de inmediato a formar parte de su Estado Mayor como su secretario.
Duarte continuó los aprestos y las diligencias para captar ayuda para la causa restauradora, y de esta suerte logra que el señor Blas Bruzual le presente con el Presidente venezolano, el mariscal general Juan Crisóstomo Falcon, quien se compromete a ayudarle a quien luego aportó mil pesos a la causa.