Momentos de confusión se vivieron a media mañana de ayer en el hospital Luis Eduardo Aybar cuando en medio de una protesta de enfermeras un padre que llegó con su hija convulsionando, al no poder pasar porque la puerta de entrada al hospital estaba obstruida, hizo tres disparos al aire.
Los disparos provocaron un corre-corre entre personal de salud que estaba en la protesta, pacientes y familiares que estaban en el centro, choferes de carros públicos y privados y vendedores ambulantes y de todos los que estaban en los alrededores del hospital.
La entrada al hospital estaba obstruida por un carro de servicio público que se había parado a montar un pasajero, y en el interior estaban las enfermeras del hospital que protestaban porque todavía no han recibido el pago de su salario correspondiente al mes de agosto, que debe incluir el aumento de un 15 por ciento acordado con el gobierno.
Emergencia
César Matos, residente en el sector 27 de Febrero, quien llegó al hospital a bordo de una jeepeta, dijo que se vio obligado a hacer los disparos porque su hija se estaba muriendo y no había forma de poder entrar al hospital para llegar al área de emergencia para que le dieran las atenciones médicas.
Logró entrar cuando la multitud se despejó por lo que la niña, de ocho años, fue atendida en la sala de emergencias del centro.
“Poco hice yo, porque y si se me muere, y entonces ellos se paran ahí en el medio a coger gente”, dijo el padre a su salida, mientras la menor estaba siendo atendida en el hospital.
La acción provocó la protesta de las personas que estaban allí, alegando que el hecho de que su niña estuviera enferma no le daba derecho a hacer esos disparos porque pudo haber herido a cualquier persona. “Yo estaba ahí, y fue casi encima de mí que hizo los disparos”, criticó Alejandro Martínez, un vendedor ambulante.
En tanto enfermeras que participaban en la protesta consideraron la acción como un exceso porque la niña no estaba grave, mientras otros defendieron la actitud del padre.
La entrada principal del centro, donde funciona la emergencia del hospital Luis Eduardo Aybar, por lo general presenta un gran congestionamiento debido a la escasez de parqueo y al gran flujo vehicular, sobre todo de transporte público que mantiene la calle Federico Velásquez.
Usted llegar a la puerta de un hospital con un hijo en ese estado, y verlo casi morir en los brazos de uno, hasta un tigre se comería uno y ni eructaría.
Vamos a sensibilizarnos con los demás. Entendamos que este país es uno de los más pobres de América Latina.
Estoy seguro de que ese senor que hizo los disparos no es médico. Y ver casi morir a su hijo, lo llevó a hacer esos disparos.
En estas circunstancias, amigo lector, póngase en lugar de este padre, que desesperado e impotente, llegó a esta situación.
No estoy de acuerdo con el senor de los disparos, pero hay situaciones que uno no quisiera que se le presentarán.
No crean que esto solamente ocurre en centros de atención publica, no también en centros privados. Nuestra sociedad esta inmune frente a la muerte aun en centros de atención medica, por que sera????
No obstante lo expresado por mi, comprendo al señor César Matos, yo también soy padre.